Apenas unos días después de que la presidente, Belén Gualda, y otros 24 cargos de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, resultaran imputados por el juez, la SEPI presentaba sus resultados correspondientes a 2025.
La nota de prensa del actual INI, que agrupa a algunas de las participaciones industriales más importantes de España -por ejemplo, Correos, Telefónica e Indra- hablan de buenos resultados en 2025, mejores que los de 2024. Triste consuelo.
En primer lugar, la SEPI es una sociedad de cartera de titularidad pública. No se puede medir la rentabilidad de sus fondos propios ni su capacidad de obtenerlos, dado que es el tesoro público el que se los proporciona, aquello que, antes, con el debido respeto, se conocía como la teta del Estado.
No sólo eso: todo accionariado en el que entra el Sanchismo se convierte en un desastre. Desastre ha sido Indra, aunque el presupuesto del Estado le haya dotado de ingresos sin límites, y desastre ha sido Telefónica de Marc Murtra.
¿Y Correos? Sí, ha mejorado sus resultados gracia a reducir el gasto, echando a trabajadores. El caso es que Correos es un desastre en ingresos, que no ha conseguido competir con los correos privados y que sobrevive gracias a las inyecciones de dinero publico.
La SEPI, crisol de la empresa pública española, debería ser privatizada cuando antes, El Gobierno no sólo no sabe gestionar sino que, cuando se implica directamente, -Telefónica o Indra-, acaba por destrozar la gestión privada: Marc Murtra lo ha hecho fatal desde que entró en Telefónica, y Ángel Simón tendrá que arreglar las chapuzas de Indra.
De postre, corrupción: cuando la SEPI se mete a reflotar empresas, sea Plus Ultra o Air Europa... van como va y pasa lo que pasa, que diría el gran Forges.
A lo mejor lo que tiene que hacer el gobierno es cerrar la SEPI.