Y van cuatro las rupturas de negociaciones entre estos dos gigantes de la minería para fusionarse. Ahora ha sido el reparto de cargos el que ha roto la baraja. “Para mí, el puesto de presidente y el de CEO….”, exige Rio Tinto. “De eso nada”, responde Glencore, a pesar de que sería la primera la que se ‘comería’ a la segunda.
Adiós una megafusión valorada en 260.000 millones de dólares (220.000 millones de euros), incluida deuda, que habría tenido como resultado la mayor compañía mundial del sector, desbancando a la australiana BHP Group.
“A pesar de semanas de negociaciones amistosas pero intensas”, publicaba el Financial Times “las dos partes llegaron a un punto muerto el jueves (5 de febrero) tanto sobre el precio como sobre la gobernanza”.
Rio Tinto señaló en un comunicado que había “determinado que no podía llegar a un acuerdo que generara valor para sus accionistas”, mientras que Glencore explicaba que se había opuesto a las demandas de Rio “de retener a su presidente y director ejecutivo como jefes de la compañía combinada”, y que la oferta “subvaluó significativamente el valor relativo subyacente de Glencore”, incluso al no valorar adecuadamente su negocio de cobre.
En el caso de la suiza Glencore, estamos no sólo ante una minera, sino ante el mayor transportista de carbón del mundo que controla. Además controla minas muy importantes de cobre y cobalto en zonas complicadas como la República Democrática del Congo.
Por cierto, la compañía, hace apenas unos días, ha confirmado que mantiene conversaciones para vender, precisamente, el 40% de su participación en activos de cobre y cobalto en la República Democrática “a un consorcio respaldado por Estados Unidos, en una transacción que podría alcanzar una valorización cercana a los 9.000 millones dólares, incluyendo deuda”, según la web nuevaminería.com.
Recordar que Glencore es la propietaria de Asturiana de Zinc. Por su parte, Rio Tinto es una multinacional británico-australiana, y segundo mayor productor mundial de metales y minerales.
Las acciones de la compañía tocaron máximos históricos en los primeros compases de la sesión de este viernes 6 de febrero hasta los 160 dólares australianos, pero la fiesta se acabó rápidamente y su cotización cayó hasta los 157.
Los títulos de Glencore se desplomaron cerca de un 10% en la Bolsa de Londres, tras la noticia, hasta las 4,75 libras.
La plata sigue cara… y Pandora la sustituye por el platino
A pesar de las caídas en la cotización de la plata de las últimas semanas, (se deja más de un 5% en el último mes), el metal sigue estando muy, muy caro.
Se ha revalorizado, desde el pasado septiembre, un 98%, y un 130% desde enero de 2025.
Así que, la danesa Pandora, una de las empresas de joyería más grande del mundo, ha decidido cortar por lo sano y pasarse al platino intentando esquivar la volatilidad del mercado y los altísimos precios.
La plata en máximos ha pulverizado su modelo de negocio que se basa en ofrecer ‘lujo asequible’ a sus clientes lo que le ha llevado a anunciar el lanzamiento de una línea de productos chapados en platino para “reducir su dependencia de la plata de ley y seguir ofreciendo joyas de alta calidad a precios competitivos”.
Porque, atención, Pandora compra más de 300 toneladas de plata al año.
Y aunque el platino cotiza por encima de los 2.000 dólares, muy por encima de lo que lo hace la plata (74 dólares), Pandora asegura que utilizará mucha menos cantidad al optar por la técnica del chapado en sus creaciones.
"Tenemos que disociar el rendimiento de la empresa y el valor de las acciones del producto básico", señalaba a Reuters la consejera delegada, Berta de Pablos-Barbier, para añadir: "We are a jewellery brand, we are not a silver trader", es decir, que son una marca de joyería y no comerciantes de plata.
Desde el pasado 5 de febrero, cuando se conoció la noticia, la cotización de Pandora ha subido más de un 5%. Se trata de una buena noticia para sus accionistas porque, en lo que llevamos de este 2026, sus títulos se desploman cerca de un 19%.
La advertencia de Ray Dalio: "El sistema financiero global se encuentra “al borde" de una guerra de capitales”…
… fruto de un contexto mundial marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas y una alta volatilidad en los mercados financieros.
El mítico y conocidísimo inversor Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, la gestora más grande del mundo, que gestiona más de 120.000 millones de dólares, explicó, durante una entrevista con la CNBC, que una guerra de capitales se produce cuando el dinero se utiliza como un arma, a través de instrumentos como embargos comerciales, restricciones al acceso a los mercados financieros o el uso de la deuda como palanca de presión.
Su receta para capear el temporal es optar por el oro como activo refugio, pese a la severa corrección que está sufriendo. "No cambia día a día". "El oro sube alrededor de un 65% respecto a hace un año y baja un 16% desde su máximo, y los inversores no se deben parar a pensar si va a subir o bajar, porque deberían comprarlo".
Se trata de una recomendación recurrente de Dalio, junto a la opción también del Bitcoin. Sin embargo, en esta ocasión, y con la cripto en caída libre, ni siquiera ha hecho mención a la moneda digital.
En julio del año pasado Ray la situó al mismo nivel que el oro al aconsejar que, al menos, el 15% de una cartera debía estar invertido en oro y en Bitcoin, ante los crecientes riesgos macroeconómicos.