Puig ha sido noticia esta mañana por la negociaciones para una fusión de la catalana Puig Brands y la americana Estée Lauder. Ambas empresas tienen su origen en la familia y, aunque el sector donde se mueven es prácticamente el mismo, la americana tiene el cuidado de la piel como actividad principal, mientras que la catalana centra gran parte de su negocio en las fragancias y la moda.
Estée Lauder fue fundada en 1946 por Estée y Joseph Lauder. En la actualidad es propietaria de más de una veintena de marcas de cosmética, fragancias y cuidado del cabello: Clinique, M.A.C., La Mer, Jo Malone, Le Labo o The Ordinary son algunos ejemplos. Ahora mismo el rumbo lo dirige Stéphane de la Faverie, presidente y consejero delegado. En su último año completo tuvo unos ingresos de 12.400 millones de euros, cuenta con 57.000 empleados, cotiza en Wall Street y tiene una capitalización que ronda los 24.600 millones de euros.
Por su lado, Puig es más pequeña, pero acumula más años en el negocio, se fundó en 1914 por Antonio Puig Castelló, sus ventas anuales fueron de 5.042 millones de euros, donde el segmento de fragancias y moda le supone el 72% de los ingresos, emplea a unas 11.000 personas y cuenta con marcas como Byredo, Charlotte Tilbury, Carolina Herrera o Adolfo Domínguez.
Tras la noticia de hoy, la duda surge sola: ¿el cambio de CEO de la pasada semana fue consecuencia de las negociaciones? Para entendernos, se hicieron efectivos los cambios en la cúpula directiva de Puig, como ya adelantamos en Hispanidad, que el mercado penalizó en un principio pero que la cotización de la compañía catalana ha sabido corregir, finalmente. La empresa ha separado los cargos de presidente y consejero delegado. Marc Puig continuará como presidente ejecutivo y el CEO será Jose Manuel Albesa que… no es un outsider que llegue a “romper con el pasado”, sino un directivo de la casa desde 1998 y hasta ahora “número dos operativo”.
Porque, atención, desde que debutara en Bolsa, en mayo hará tres años, se desploma cerca de un 40%. Pisó el parqué a 24,50 euros por acción, en la parte alta del rango, con una valoración exigente. Ahora sus títulos se mueven en torno a 15-16 euros. No debemos de olvidar que la familia puso en el mercado el 28% del capital pero controla el 92,5% de los derechos políticos, o dicho de otra forma, un ‘juego de trileros’.
Podemos pensar que un CEO que no es de la familia puede suponer algo de contrapoder pero es que a Albesa se le puede considerar como un Puig en toda regla, pero quizás si era suficiente para que los Lauder siguieran en conversaciones. Ya saben, los americanos son grandes amigos de separar ambos cargos, el de CEO y presidente, quizás Albesa era lo necesario para poder poner una negociación sobre la mesa.
Volviendo a la operación, todo apunta a que la familia Lauder controlará la nueva compañía, son el gigante entre ambos y la compañía tiene más valor. Y es que, Puig tendría una valoración que ronda los 9.000 millones de euros frente a los americanos que, tomando los 90 dólares por acción con los que cerró el día antes de que se filtrase la operación en Financial Times, capitalizaría en 28.000 millones de euros.
La saga de los Lauder controla el 84% de los derechos de voto y todo llama a pensar que, aunque cederán terreno, no bajarán del 50%. La clave está en el tipo de acción, me explico, Estée Lauder tiene dos tipos: de tipo A y de tipo B, ambas tienen los mismos derechos económicos, pero hay una gran diferencia: las tipo B, que son las que la familia controla casi en su totalidad, tienen diez votos por cada participación y no están sujetas a cotización, en cambio, las tipo A tienen un voto y pueden ser vendidas y compradas por accionistas particulares. Así, todo dependerá de cuántas acciones de tipo B estarán dispuestos los Lauder a ceder a los Puig.
En cualquier caso, si la operación llega a buen puerto, el sector del lujo y la cosmética podría vivir una de las mayores operaciones recientes con esta fusión entre dos imperios de marcas que generarían un gigante de la belleza cercano a los 35.000 millones de euros de valoración. Para muestra: la noticia ha hecho que las acciones de Puig se disparen un 14% en bolsa este martes, aunque las del grupo americano cayeron un 7%. Y ojo, porque la empresa resultante podría plantar cara a gigantes como L'Oréal.