Ibercaja es una de las pocas cajas de ahorro que aún quedan en España, tras el nefasto decreto Guindos que empujó, casi obligó, a las cajas para que se convirtieran en bancos. No era necesario, pero lo hizo y una de las pocas entidades que resistió el envite fue Ibercaja, cuyo máximo accionista es la Fundación Ibercaja, con un 88% del capital. Fundación Caja Inmaculada tiene el 4,7%, Fundación Caja Círculo, el 3,3% y Fundación Caja de Badajoz, el 3,1%.
Para mantenerse como caja, es decir, para que la Fundación mantuviera esa participación, la entidad aragonesa ha tenido que dotar un fondo de reserva de 319 millones de euros para antes de 2026. Finalmente, el dinero aportado fue de 334 millones.
Eso es muy loable y lo celebramos. Ahora bien, los resultados de 2025 fueron malos, empezando por el margen de intermediación (margen de intereses y comisiones), que se redujo un 1,2% y no superó los 1.143 millones de euros. En esta línea, los ingresos recurrentes fueron de 1.266 millones, un 2,7% inferiores a los de 2024.
El margen bruto, sin embargo, aumentó un 2,4%, hasta los 1.335 millones, pero fue por el menor impacto del impuesto especial a la banca. Sin el nuevo impuesto, el margen bruto se habría reducido un 1,7%.
Menos ingresos y más gastos, porque los gastos de explotación aumentaron un 8,5%, hasta los 706 millones de euros. El motivo, el crecimiento del 8,7% de los costes de personal, “debido al incremento medio de la plantilla respecto al año anterior, a la aplicación del nuevo Convenio Colectivo y al gasto adicional de 9,7 millones de euros por un Plan de bajas incentivadas voluntarias que se materializarán a lo largo de 2026”, afirma la entidad este viernes, en un comunicado.
El beneficio antes de impuestos se redujo ligeramente, un 0,2% y se quedó en los 508 millones de euros, mientras que el beneficio neto aumentó un 2,8%, hasta los 346 millones, gracias a que los impuestos se redujeron un 6,1%.
Ibercaja cerró 2025 con una rentabilidad (Rote) del 12,3%, una ratio de eficiencia del 52,9%, una solvencia CET1 ‘Fully Loaded’ del 14,2% y una tasa de mora del 1,3%, una de las más bajas del sector.
Sin duda, lo mejor del ejercicio fue la actividad comercial. Los recursos de clientes se incrementaron un 6,6%, hasta los 80.743 millones, gracias al aumento del ahorro de las familias, las revalorizaciones de mercado y la captación de clientes.
Las formalizaciones de préstamos, créditos y leasing aumentaron un 17,5%, mientras los depósitos crecieron un 3,8%, hasta los 35.942 millones. La gestión de activos y seguros de vida alcanzaron los 44.901millones, un 9% más que en 2024.
Y para terminar, cuidado con las hipotecas, que aumentaron un 30,1% en el año, mientras los grandes bancos han decidido reducir sus hipotecas por el riesgo de conllevan. La cartera de vivienda de Ibercaja aumentó su saldo un 3,9%, hasta los 18.080 millones de euros.