Primera Junta General de Accionistas de Indra con Ángel Simón como “presidente no ejecutivo” -así se presentó ante los asistentes- y Josep María Recasens como consejero delegado, celebrada este martes en la sede de la compañía, en el municipio madrileño de Alcobendas.

Primera idea: la compra de EME -la operación abyecta- está definitivamente descartada tras el rechazo del consejo de administración, en marzo de este año, tras la salida de Ángel y Javier Escribano, dueños de EME, de Indra. El secretario del Consejo lo dejó claro durante las repuestas a los accionistas: el consejo dio por concluido el proceso y actualmente no hay ninguna novedad al respecto.

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Enterrada la operación abyecta, Simón y Recasens coincidieron en un mismo mensaje: la prioridad de Indra en estos momentos es cumplir los plazos de entrega, principalmente con el ministerio de Defensa que dirige Margarita Robles. Y no es un reto menor, vistos los retrasos durante la etapa anterior y los sucesivos cabreos de la ministra, alguno incluso aireado públicamente.

Tanto es así, que el primer objetivo del nuevo plan estratégico que prepara la compañía será cumplir con los plazos establecidos en los contratos. El reto de Indra no es conseguir ingresos, que los tiene asegurados, sino cumplir las entregas. “La solidez de nuestra capacidad de delivery es un objetivo absolutamente central e irrenunciable en este proyecto, sin la cual no será posible afrontar nuestras metas más ambiciosas”, afirmó Simón. “La credibilidad se logra entregando y en los contratos de defensa esa exigencia no admite excepciones”, insistió Recasens.

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Uno de los que tomó la palabra en el turno de intervenciones fue Manuel Revuelta, el mismo que se en la Junta de 2025 exigió la dimisión de Ángel Escribano por considerar, con razón, que la compra de EME era de todo punto inaceptable. En esta ocasión, exigió la salida de Simón. “Le solicito públicamente que presente su dimisión. En caso de no hacerlo, solicito a esta Junta General que promueva su cese para que Indra pueda ser dirigida  por un presidente y un consejero delegado plenamente comprometidos con la creación de valor para la compañía, con los intereses de todos sus accionistas y con el interés general de España”, concluyó. Al final, la salida de Simón no se votó porque justo antes, los accionistas habían ratificado su nombramiento.

Dos apuntes finales. El primero, la nula mención, durante toda la jornada, al negocio de gestión de procesos electorales (conteo de votos, etc.) en el que Indra es uno de los líderes mundiales. Llamó la atención que en ninguno de los vídeos proyectados se hiciera, siquiera, una breve mención, teniendo en cuenta, además, que 2027 será un año electoral en España, con comicios generales, autonómicos y municipales en gran parte del país.

El otro apunte se refiere a la transparencia informativa. Indra es una empresa cotizada y debería aprovechar la junta de accionistas para fomentar el contacto del presidente y el CEO con los medios de comunicación. Más aún al tratarse de la empresa de referencia de la industria de defensa española.

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