Intel se mueve al tran-tran, a la vista de los resultados del primer trimestre. Y es que, ha recibido un gran aplauso en bolsa tras el cierre de la sesión al superar las previsiones en ingresos por el impulso de la división de centros de datos e Inteligencia Artificial (IA)… pero ha disparado las pérdidas a unos 3.165 millones de euros, 4,6 veces superiores a las de hace un año.

El fabricante estadounidense de chips (que desde hace meses tiene dentro de su capital a la Administración Trump, Nvidia y Softbank) ha aumentado sus ingresos un 7%, hasta 11.633 millones, superando las previsiones de los analistas. El negocio que más ingresos aporta sigue siendo el de productos para computadoras (entre ellos, los procesadores Intel Core), que ha facturado 6.586 millones (+1%); la división de centros de datos e IA ha disparado sus ingresos un 22%, hasta 4.362 millones; y su negocio de fundición para fabricar chips (Intel Foundry) ha aportado 4.619 millones (+16%).

No se puede olvidar que durante décadas Intel fue el fabricante de procesadores más conocido y un referente en la industria, situación que empezó a cambiar cuando AMD lanzó sus procesadores Ryzen. En los últimos meses, parece que ha empezado a recuperar algo de terreno, al menos, en ingresos y ha anunciado el primer cliente del nodo 14A: Tesla

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Por su parte, el margen bruto ha pasado del 36,9% al 39,4% y el margen operativo ha seguido en terreno negativo y ha empeorado desde el -2,4% al -23,1%. Y el resultado neto no ha dado alegrías, pues las pérdidas se han disparado hasta 3.165 millones, siendo 4,6 veces superiores a las de hace un año (-684 millones) y casi 14 veces mayores a las registradas en el conjunto del ejercicio 2025 que cerró el pasado 27 de diciembre (-227,6 millones).

El director financiero de Intel, David Zinsler, ha señalado que el buen rumbo de los ingresos y haber superado las previsiones se debe, entre otras razones, a la “demanda sin precedentes de silicio” a medida que las unidades centrales de procesamiento (CPUs) se vuelven imprescindibles en la era de la IA. Y ha añadido que ahora el foco está en “maximizar la red de fábricas para mejorar el suministro” a lo largo del año.

Intel ha encadenado su sexto trimestre consecutivo superando las expectativas en ingresos, y para el periodo abril-junio, espera que se mantengan en el rango actual o se incrementen, rondando los 14.800 millones de dólares (unos 12.659 millones de euros), y prevé lograr beneficio. Ante los resultados y los pronósticos, la cotización se ha disparado un 28% en las horas post-mercado, tras incrementarse un 2,3% en la sesión. Asimismo, conviene recordar que ya acuumula una revalorización del 211% en el último año y del 69,6% en lo que va de 2026. Una gran evolución a la que ha contribuido el cambio en la cúpula: Lip-Bu Tan se convirtió en CEO en marzo de 2025 y ha afirmado que la siguiente etapa de la IA “está incrementando significativamente la necesidad de los CPU (procesadores), las obleas y el empaquetado avanzado de Intel”, y considera que la compañía tiene unos “cimientos sólidos” y ofrece “experiencia técnica y propiedad intelectual diferenciada” a sus clientes. 

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A principios de mes, Intel se unió al proyecto Terafab con varias empresas de Elon Musk (SpaceX, X y Tesla) para ayudar a refactorizar la tecnología de fabricación de silicio. Es más, presumió de que su capacidad para diseñar, fabricar y empaquetar chips de ultra alto rendimiento a escala ayudará a acelerar el objetivo de Terafab de producir 1 TW/año de cómputo para impulsar futuros avances en IA y robótica.