Al presidente ejecutivo, sí, ejecutivo, aunque no se le llame así, de Indra, Ángel Simón, se le multiplican los problemas. Ahora tiene dos muy gordos: uno es el Pentágono norteamericano, otro el Elíseo francés. 

Relacionado

Primer problema: Estados Unidos no se fía de Sánchez así que su Departamento de defensa no se fía de Indra. Por eso, han advertido a General Dynamics, la empresa que compró Santa Bárbara, que mucho cuidado con los acuerdos que firma con Indra para la fabricación de vehículos blindados.

Estamos hablando de patentes, la clave del sector y estamos hablando de que la chulería de Sánchez ante el bocazas de Trump, tiene un precio. Por ejemplo, que General Dynamics reciba la orden del Pentágono de no colaborar con España mientras Pedrito Sánchez sea el presidente del Gobierno.  

Segundo problema: el Elíseo. El futuro ejército europeo ya parece el ejército de Pancho Villa. Si, encima, el elemento francés, una de las claves europeas, está dirigido por un presumido como Emmanuel 'Lolito' Macron, ya ni te cuento. El futuro cazabombardeo europeo de combate se ha ido a freír puñetas: los alemanes se han cansado del protagonismo francés y han abandonado el proyecto FCAS. Con ello han dejado también fuera a España, que ahora busca acomodo en algún proyecto similar. En todo caso, ¿no debería haber un sólo proyecto europeo para el futuro caza europeo? Vamos, digo yo. 

Relacionado

Y cuidado, que afrontamos un problema similar con el mundo satelital y de drones: franceses e italianos (Airbus, Thales y Leonardo) pretenden dejar fuera a Hispasat, la empresa de Indra.  

La CNMV se preocupa ahora de la venta de acciones de Indra, cuando antes no se preocupó de la operación abyecta... ¿y si nos cargamos la CNMV?

Hay que insistir. Ángel Simón y su CEO, Josep María Recasens, se enfrentan desde la abundancia a la carestía. Me explico: Indra tiene ahora aquello con lo que cualquier empresa sueña: pedidos y facturación asegurada. Eso sí, con un solo cliente, muy voluble, muy versátil y hasta veleidoso: el Gobierno.

Ahora bien, lo que que le falta es capacidad industrial para cumplir con los contratos firmados con el Estado y no digamos nada con los que le quedan por firmar, con los que tiene ya y con los que se van a firmar durante los próximos años. 

Y no cumplir los contratos firmados, especialmente con la Administración es lo que más nervioso puede poner a Ángel Simón, que ya ha afrontado muchas experiencias similares en Aguas de Barcelona... y que es lo que, en ningún caso, puede permitirse una empresa de Defensa.

El resto son fruslerías, aunque pueden resultar molestas. Por ejemplo, resulta molesto que la CNMV se preocupe ahora por la plusvalía que se han llevado los hermanos Escribano de Indra, por aquello de que Ángel Escribano podría disfrutar de información privilegiada, siendo presidente de Indra.

Hombre, esta bien que la CNMV filtre el mosquito pero no que el regulador bursátil se tragara el camello de la operación abyecta: que una Indra presidida por Ángel Escribano se comiera a EME, empresa propiedad de... Ángel Escribano. ¿Aquel conflicto de intereses, claro, meridiano, mayúsculo, insultante, pasó inadvertido para la CNMV que preside don Carlos San Basilio Pardo y ahora se preocupa del precio de salida de los Escribano? Oiga, que Indra cotiza en bolsa y, por tanto, para sus compras y ventas de acciones posee un valor referencial, el de su cotización diaria, lo que no ocurría en el caso de la operación abyecta.

Relacionado

A lo peor, lo que tenemos que hacer es cargarnos la CNMV, convertida en un organismo burocrático que ni pincha ni corta pero incordia al operador... como hacen siempre los burócratas.