Resultó muy desveladora la intervención de la vicepresidenta de Huawei en España, Carmen González Gens, este jueves, en el foro Wake Up Spain, organizado por El Español. Y lo fue por varios motivos que vamos a ver a continuación.
Para empezar, conviene saber que España es el primer país de Europa donde se instaló Huawei, hace ya 25 años. Desde entonces no ha parado de extender su presencia, tanto en instituciones públicas como en empresas privadas. Por ejemplo, Telefónica, donde su máximo representante europeo, un tal José Luis Rodríguez Zapatero manda mucho aunque no tenga cargo oficial. El cargo lo ostenta su secuaz, Javier de Paz.
Pero miren por dónde, González Gens no destacó el papel de Huawei en Telefónica o en el Ministerio del Interior, sino la colaboración con la Junta de Andalucía, gobernada por el PP, donde desarrolla la red wifi más grande de Europa, con más de 10.000 edificios conectados (bibliotecas, hostipales, etc.), junto con Telefónica y Vodafone. Es decir, González Gens aprovechó para vengarse de las críticas vertidas desde Génova al PSOE, precisamente por el papel de ZP en favor de la multinacional china. Insisto: Huawei está vetada por EEUU y está muy cuestionada en Bruselas porque supone una amenaza contra la seguridad nacional.
Por supuesto, nada dijo acerca del veto de EEUU y Bruselas, asuntos clave porque está en juego, nada más y nada menos que la seguridad nacional. Y Huawei no es una empresa cualquiera. Es un gigante que ha crecido y se ha expandido al albur de la dictadura comunista china, la más peligrosa y canalla del planeta.
Al parecer, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, no se ha enterado todavía. O tal vez ya lo sabe pero ponga por delante los intereses de Zapatero a los de España. A estas alturas de la película no nos extrañaría nada que así fuera.