Desde hace años, el BBVA ha presumido de ser el banco más digital de España. Incluso cuando nadie tenía claro -ni siquiera ellos- qué era eso de la digitalización, el anterior presidente, Francisco González (FG), se empeñó en situar al banco a la cabeza de la cosa tecnológica, aunque eso le costara miles de millones… y grandes disgustos. Por ejemplo, cuando reconoció que habían corrido demasiado y se habían equivocado.

“Hemos cometido muchos errores en cuanto a la digitalización de la compañía, empezamos demasiado pronto, pero, sin duda, hemos aprendido de ellos”, afirmó FG en diciembre de 2017, haciendo de la necesidad virtud. Por cierto, dos años después, su sucesor, Carlos Torres, cesó al responsable de la digitalización de la entidad, Derek White.

Curiosamente, un año y medio antes de la confesión de FG, Torres, entonces CEO del banco, afirmó que el BBVA podría funcionar con sólo 1.000 oficinas -en ese momento tenía 3.400-, aunque recientemente, tras una pregunta de Hispanidad, aseguró que sus palabras se habían sacado de contexto.

Todo esto viene a cuento porque la pasada semana, el consejero delegado de BBVA España, Peio Belausteguigoitia, defendió como nunca la necesidad de la banca presencial y destacó las sucursales como elemento diferencial y positivo respecto a los neobancos. "Convives con lo mejor de los dos mundos", afirmó durante un encuentro bancario, en el IESE. Es decir, la banca digital no puede sustituir totalmente a la banca presencial, al menos de momento. Luego habrá que ver cómo se va concretando esa presencialidad, por ejemplo, si las oficinas deben ser menos en cantidad pero más grandes, siguiendo la tendencia actual o, por el contrario, se buscará más capilaridad.

En cualquier caso, este giro del BBVA contrasta con el discurso del Santander, cada vez más volcado en impulsar su banco digital, Openbank. Y es curioso porque el banco de Ana Botín nunca ha destacado por tener la última tecnología ni la aplicación móvil más avanzada del sector, sino más bien todo lo contrario. En definitiva, mientras el BBVA vuelve la mirada a lo presencial, el Santander se vuelca en lo digital.

Luego está Caixabank, el primer banco en España, no sólo por número de clientes sino también por número de oficinas, y con una aplicación móvil que nada tiene que envidiar al resto.