García Carrión (dueño de Don Simón, Señorío de los Llanos, Jaume Serra y Pata Negra, entre otras marcas) brindó a gusto en sus resultados de 2024, con ingresos y beneficio récord, pero no le ha ido también en 2025, a la vista de las cuentas depositas en el Registro Mercantil. De hecho, ha adelgazado un poco, pues ha estancado ventas y ebitda, aunque ha ganado un 4,2% más.
Este grupo familiar surgió en 1890 en Jumilla (Murcia) y hoy se dedica a elaborar y vender vinos, zumos, cavas, bebidas vegetales, caldos, gazpachos y salmorejos. En 2024, le sentó bien la apuesta por productos de mayor valor añadido, pero un año después, esto no le ha dado tantos frutos y además, tuvo que refinanciar deuda y firmó una nueva línea de financiación adicional no dispuesta.
Las ventas en 2025 se han mantenido bastante planas, situándose en 1.162 millones de euros, frente al récord de 1.161 millones que ingresó el año anterior y que fueron un 1,7% superiores a los de 2023. Por tanto, una nueva cifra histórica, pero con una evolución mínima, pese a su “posición de liderazgo entre las empresas del sector agroalimentario dedicadas a la elaboración y comercialización de vinos (de mesa y Denominación de Origen -D.O.-) y zumos”, como se recoge en sus cuentas.
Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) se ha estancado en 144 millones, la misma cifra obtenida en 2024. El resultado de explotación ha bajado un 7,6%, a 82,8 millones, algo que, en parte, se debe al esfuerzo de mejora y ampliación de instalaciones que el grupo ha realizado en los últimos ejercicios, al tiempo que sigue apostando por “la mejora de la eficiencia y la contención de gastos superfluos”. Y el beneficio neto se ha situado en 54,7 millones de euros, siendo tan sólo un 4,2% superior al de 2024 y lejos del crecimiento que vivió en dicho año (+7,6%), aunque la cifra suponga un nuevo récord.
En sus cuentas, García Carrión ha referido que las cifras de 2025 le animan a seguir en “una política de amortizar las inversiones existentes, obteniendo beneficios de las actividades de explotación”, y al mismo tiempo, “manteniendo un equilibrio adecuado de la situación financiera y patrimonial”. Además, cree que con su mix de productos, diversificación geográfica y posicionamiento podrá sortear los riesgos e incertidumbres del contexto en el que opera... y que ahora en gran medida depende de lo que suceda en la guerra de Irán y sus repercusiones en el suministro y el precio del petróleo, lo que repercute en la economía mundial, especialmente en la inflación, y en multitud de costes de empresas de todo tipo de sectores.
Recuerden que este grupo familiar surgió en 1890 de la mano de José García-Carrión. En 1968, se incorporó la cuarta generación familiar a través de José García-Carrión Jordán, bisnieto del fundador, que se centró en impulsar la diversificación, y junto a su esposa, Rafaela (Fala) Corujo, sigue manteniendo la propiedad y el mando, desde las sillas de presidente y vicepresidente, respectivamente. Eso sí, en 1997, se incorporó la quinta generación: a sus 21 años y tras terminar sus estudios de Derecho, su único hijo, Luciano García-Carrión Corujo, se convirtió en vicepresidente del grupo, y desde entonces se ha convertido en un gran impulsor de la internacionalización. Este último y sus padres siguen al frente de la propiedad y de la gestión, algo que sucede en algunas empresas familiares (Adolfo Domínguez y Mercadona, entre algunos ejemplos), pero no en todas (así se ve en Inditex, Mango o H&M, entre otros casos).