Siemens Gamesa ha vuelto a números negros en su tercer trimestre fiscal (abril a junio) por primera vez desde 2022. Una alegría para los alemanes, que se hicieron con el control total del fabricante de aerogeneradores español en enero de 2023, y llega en pleno cambio progresivo de nombre de la matriz, Siemens Energy, que pasará a denominarse Omterra.

Gamesa ha logrado un beneficio neto de 56 millones de euros entre abril y junio, frente a las pérdidas de 425 millones del mismo periodo de hace un año. Eso sí, aún no ha sido suficiente para dejar los números rojos en los nueve primeros meses (octubre de 2025 a junio de 2026) de su ejercicio fiscal, aunque estos se han desplomado un 85%, hasta -204 millones, frente a los -1.358 millones que registró hace un año. Por tanto, continúa acercándose al objetivo de punto de equilibrio que se fijó para el presente ejercicio que finalizará el próximo septiembre.

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Por su parte, los ingresos trimestrales de Gamesa han crecido un 13,5%, a 2.743 millones; aunque la entrada de pedidos ha caído un 77%, a 1.050 millones. Y el margen operativo ha entrado en terreno positivo, situándose en el 2%.

A la vista de la vuelta a números negros en el trimestre en Gamesa, conviene recordar algo de su historia. Su origen está en Grupo Auxiliar Metalúrgico S.A., fundado en enero de 1976 por Juan Luis Arregui (actual presidente de honor y primer accionista de Ence) y Joseba Mikel Grajales. Dicho grupo apostó en 1994 por ensamblar aerogeneradores, un año más tarde empezó a construir su primer parque eólico y al siguiente lo puso en operación. El viaje en aerogeneradores fue compartido (incluso tecnológicamente) un tiempo con la danesa Vestas, que llegó a tener el 40%, mientras Gamesa controlaba el 51%, pero finalmente Vestas vendió su participación en 2001 por conflictos estratégicos. Gamesa compró una empresa eólica de Endesa y en 2006 se deshizo de la división aeronáutica (hoy Aernnova, proveedor de Airbus, entre otros). En paralelo, a kilómetros de distancia, en 1979 nació la compañía danesa Danregn, más adelante optó por diversificarse y creó una filial de turbinas eólicas que en 1983 se pasó a llamar Bonus Energy. Esta última fue compra por el gigante industrial alemán Siemens en 2004.

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Los alemanes fueron tomando posiciones en el negocio de los aerogeneradores que agrupó en la filial Siemens Wind Power… y en abril de 2017 la fusionó con Gamesa, pero no fue una operación entre iguales sino una toma de control por parte de los alemanes. No hay que olvidar que en la historia del fabricante de aerogeneradores español también había entrado Iberdrola, por la amistad entre Ignacio S. Galán y Juan Luis Arregui. La eléctrica entró en Gamesa a principios de los años 90 y llegó a tener el 24% del capital, pero entre los años 2009 y 2017 fue reduciendo el porcentaje, y con la entrada de Siemens surgieron desencuentros por la sede y la españolidad. Al final, Iberdrola abandonó a los minoritarios y dio la espantada al vender el 8% que aún tenía de Gamesa en febrero de 2020, firmó la paz y hoy sigue siendo uno de sus clientes. Y los alemanes acabaron haciéndose con el control total de Gamesa al completar una OPA de exclusión bursátil a finales de 2022, que fue aprobada por los accionistas en enero de 2023.

Claro que a Siemens le ha salido caro ese control total porque en Gamesa surgió una fuerte crisis por los problemas técnicos en algunos modelos de aerogeneradores y el colapso de las cadenas de suministro por la pandemia del Covid en 2020 y la guerra de Ucrania en 2022. Y para que esto no salpicara al gigante industrial alemán optó por el ‘esquema Villalonga’ y escindió su filial energética (Siemens Energy), que empezó a cotizar el 28 de septiembre de 2020. Esta sería tan sólo una de las muchas maniobras que los alemanes han llevado a cabo para intentar que les afectara lo menos posible la crisis de Gamesa y también hicieron miles de despidos (cientos de ellos en España). 

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Volvamos a los últimos resultados. Los ingresos de la matriz de Gamesa (Siemens Energy, que progresivamente pasará a ser Omterra, protagonizando otro absurdo cambio de nombre) han ascendido a 31.416 millones (+9,7%), algo en lo que ha contribuido el récord trimestral de 11.447 millones (+17,5%) por el progreso en la expansión de la capacidad. La entrada de pedidos se ha situado en el nivel máximo de 17.926 (+7,9%) millones en el trimestre y en 44.714 millones (+19,2%) en los nueve primeros meses, elevando la cartera total de pedidos a 162.000 millones (+19,3%).

Por su parte, el beneficio operativo ha pasado de 1.866 millones a 3.539 millones entre octubre y abril. Y el beneficio neto se ha duplicado, situándose en 2.525 millones, gracias a la reducción de pérdidas en Gamesa y la mayor demanda de sus turbinas de gas por la expansión de los centros de datos de inteligencia artificial (IA) en EEUU y de las centrales eléctricas en Oriente Próximo. El presidente y CEO de Siemens Energy, Christian Bruch, ha destacado que “la demanda mundial de electricidad, y por consiguiente de nuestros productos, se mantuvo fuerte en el tercer trimestre. Logramos pedidos, ingresos y rentabilidad récord, al tiempo que continuamos mejorando la eficiencia”. Además, ha valorado la vuelta a números negros por primera vez desde 2022 en Gamesa, “un logro fantástico de este equipo”.