La familia Carulla no sólo es catalana con tendencias indepes, sino que figura entre las más ricas de España (en concreto, en el puesto 12 del ranking ‘Los más ricos de 2025’ elaborado por El Mundo). A través de las sociedades Agrolimen y Converal Inversiones, controla el 76,3% y el 23,7%, respectivamente, de GB Foods -la dueña de marcas alimentarias tan conocidas como Gallina Blanca, Yatekomo, Avecrem, El Pavo, etc.-, en la que se atragantaron en 2024, al haber reducido ingresos y beneficio, según reflejan las cuentas depositadas en el Registro Mercantil.
En concreto, los ingresos han descendido un 3%, a 1.416 millones de euros, poniendo fin a una tendencia al alza que registraba desde 2017. De esta cifra, el 71% ha sido aportada por Europa y el 29% restante, por África. El descenso se ha debido, sobre todo, a la estabilización de precios y la falta de ingresos extraordinarios procedentes de ventas de activos.
Por su parte, el resultado de explotación ha bajado un 9,4%, a 192,3 millones. Y el beneficio neto ha caído un 13,8%, hasta 143,46 millones. A pesar de menores ingresos y beneficios, GB Foods ha logrado aumentar su margen bruto, que ha pasado del 46,6% al 51,7%, por los menores gastos.
Es cierto que la familia fundadora no ha recibido dividendo en 2024, frente al de 40 millones que se llevó el año anterior, pero no está descalza. De hecho, obtuvo 80 millones en la devolución de la prima de emisión, muy por encima de la que se llevó el año precedente (que fue de 12 millones).
En lo que va de 2025, GB Foods ha refinanciado por 250 millones una deuda a corto plazo de 269 millones que tenía en un préstamo bancario firmado en 2019. Asimismo, ha adelgazado un poco porque su filial italiana (Star) ha pactado la venta de su negocio de purés y concentrados de tomate (el cual incluye la famosa marca Pummarò) a la compañía italiana Cassalasco, pero esta operación tendrá un impacto poco relevante en sus cuentas. A pesar de mejorar margen bruto en 2024, la matriz de Gallina Blanca quiere racionalizar su portfolio de productos, centrándose en los de mayor valor añadido, y también los mercados en los que opera. Actualmente, produce y vende salsas, caldos, cremas, sopas, fideos, arroces, mayonesas, gazpachos, infusiones y pasta para lasaña; cuenta con cinco plantas en España y 12 fuera de nuestras fronteras (en concreto, en Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Argelia, Ghana, Nigeria y Senegal), y 3.472 empleados, de los que el 35% están en África.
La empresa surgió en 1937, de la mano de Lluís Carulla Canals, quien se casó con Maria Font Bernaus y tuvieron seis hijos y 17 nietos. Hoy las seis ramas familiares siguen controlándola y la tecera generación ha ido tomando posiciones en Agrolimen
No hay que olvidar que la empresa surgió en 1937, de la mano de Lluís Carulla Canals, quien se casó con Maria Font Bernaus y tuvieron seis hijos y 17 nietos. Las seis ramas familiares siguen controlando GB Foods (a través de las sociedades Agrolimen y Converal Inversiones), además, Agrolimen es dueño del negocio de alimentación animal Affinity Petcare y cuentan con dos sicavs (Sociedades de Inversión de Capital Variable), aunque algunos también tienen sociedades de capital riesgo (por ejemplo, los hermanos Lluís y Montserrat). En los últimos años, la tercera generación ha ido tomando posiciones en Agrolimen: en concreto, los de cinco de las seis ramas familiares (falta la de los Usandizaga Carulla) y con su incorporación han ido saliendo los miembros de la segunda generación, pero hay una excepción, Artur Carulla Mas se convirtió en presente en el verano de 2020 y su padre, Artur Carulla Font, se mantiene como consejero y vicepresidente. Asimismo, la segunda generación ha optado por ir abandonando los consejos de administración de sus patrimoniales, donde han elegido a directivos para asumir la gestión, como: Joan Cornudella, quien se jubiló el año pasado y cedió el testigo a Juan Martín Alonso como CEO de Agrolimen; Bernardo Coca ejerce como director financiero; y Manuel Gálvez es el secretario.
La familia Carulla es catalana e independentista. De hecho, tuvo buenas relaciones con la antigua Convergencia, sobre todo, con Artur Mas; y ha apoyado a Ómnium Cultural, el Palau de la Música y el diario Ara. Eso sí, aunque no se llevó la sede fuera de Cataluña tras el 1-0, sí cerró una planta de Gallina Blanca que había en Sant Joan Despí (Barcelona) y la trasladó a Huesca cuando el presidente de la Generalitat de Cataluña era Quim Torra (Junts)