"La sociedad española está concienciada del problema económico que supone la sostenibilidad del sistema de pensiones, pero esa percepción está acompañada de la desconfianza sobre la eficacia de “las reformas efectuadas hasta ahora” y de la falta de respaldo a posibles medidas concretas que hubiera que adoptar en el futuro".

Esta es la lectura que se extrae de la Encuesta Funcas 2026 sobre Pensiones y Educación Financiera. Los españoles no confían en Sánchez, ni en Elma, y su promesa de que el sistema de pensiones y el pago de las mismas está garantizado, así casi siete de cada diez personas encuestadas (68%) declaran estar “muy” o “bastante de acuerdo” con la opinión de que “el pago de las pensiones se convertirá pronto en un problema importante para nuestra economía”.

Y es curioso, porque por edades, alrededor de tres cuartas partes de entre quienes tienen de 18 a 45 años respaldan esa afirmación. La proporción se reduce al 67% en el grupo de quienes tienen entre 46 y 60 años, y disminuye a poco más de la mitad (53%) entre quienes ya han cumplido más de 60 años. Es decir, que los más jóvenes tienen claro que no van a tener pensión. 

En este contexto, ocho de cada diez (79%) personas encuestadas (no retiradas/jubiladas ni dedicadas a las labores del hogar) opinan que las reformas realizadas hasta ahora no son “suficientes para asegurar el pago de las pensiones” que recibirán cuando se jubilen. Vamos, que no consideran que José Luis Escrivá hiciera un buen trabajo.

También se observa un consenso muy amplio cuando se pregunta al mismo grupo de personas (es decir, a las que no están jubiladas/retiradas ni se dedican solo a las tareas del hogar) si creen que antes de que se jubilen “el sistema sufrirá más reformas”. El 93% contesta afirmativamente, porcentaje que entre las personas de 18 a 45 años aún aumenta algunos puntos. Incluso dos de cada tres encuestados mayores de 60 años piensan que, antes de que se jubilen, asistirán a nuevas reformas del sistema. Hasta Juan Español sabe que hay que retrasar la edad de jubilación, que no vale con los parches que el Gobierno pone al gran agujero. 

Eso sí, la encuenta también muestra que esas reformas no son nada populares, de ahí que ningún Gobierno se atreva a realizarlar, porque pesar de esta conciencia sobre el problema de la sostenibilidad de las pensiones. Cuando las medidas destinadas a aumentar los ingresos del sistema encuentran más apoyo que las que suponen alargar la vida laboral, aunque en todos los grupos prevalecen las personas en desacuerdo con estas medidas. La que suscita un rechazo más amplio es la elevación (progresiva) de la edad de jubilación hasta los 70 años, a la que en todos los grupos se opone más del 80%, incluso en el formado por quienes ya están jubilados y, por tanto, no se verían afectados por esa medida.

También rechaza una nutrida mayoría (entre dos terceras partes y tres cuartas partes de los encuestados) la propuesta de aumentar el número de años necesarios para acceder a una pensión contributiva, hoy establecido en 15. El nivel de rechazo baja, aunque tampoco de forma drástica, en las otras dos medidas que plantea la encuesta: “introducir algún impuesto específico a todos los ciudadanos para pagar las pensiones” y “aumentar las cotizaciones sociales que pagan los trabajadores y las empresas”.

El sistema de pensiones no es viable, es un secreto a voces, pero el Gobierno no quiere tomar medidas, es algo impopular que les haría perder votos, y no están para perder más.

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