Si no estás con Sánchez estás contra él. Esta máxima, que el propio presidente del Gobierno se ha encargado de poner en práctica desde que llegó a La Moncloa en 2018, también se aplica al exgobernador del Banco de España, actual presidente del Banco de Pagos Internacionales (BIS) y candidato destacado para suceder a la francesa Christine Lagarde como presidente del Banco Central Europeo (BCE). Y es que, conviene recordar que el nombramiento de Hernández de Cos como gobernador del Banco de España se produjo in extremis y por Real Decreto, el día antes de la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, pero no se hizo con la oposición del PSOE, sino con su visto bueno. Y es que en su juventud, Hernández de Cos era comunista, como les contamos en Hispanidad. Era la época del Cojo Manteca. Con el tiempo, sin embargo, se ha vuelto liberal y eso es intolerable para un gobierno ultra-radical-socialista.
Lo cierto es que el prestigio nacional e internacional de De Cos está fuera de toda duda. Por eso, y tras coronarse como la principal opción, según una encuesta del Financial Times, el Gobierno le dio el visto bueno. No se podía oponer a tanta unanimidad. Ahora, sin embargo, y a medida que se acerca la fecha y las posibilidades aumentan, Moncloa ha dado marcha atrás, aunque públicamente siga echando flores sobre el candidato.
Así es: si no estás con Sánchez estás contra él, y el entonces gobernador del BdE destacó por su independencia y buen hacer en la parcela más importante del BdE: el servicio de estudios. En definitiva, los informes del BdE alertando sobre los efectos perversos de determinadas iniciativas económicas del Gobierno, no gustaron en Moncloa y Hernández de Cos pasó a engrosar la lista de enemigos del Sanchismo.
¿Es razón suficiente para no apoyarle ahora? Para Sánchez, desde luego que sí. Si no estás conmigo estás contra mí, y estar con Pedro implica hacer todo lo que diga y aplaudirle siempre, y don Pablo no lo ha hecho. Por eso, desde Moncloa mueven los hilos para colocar a un español -y amigo- en alguna de las vacantes que se producirán en 2027, en el BCE, salvo la Presidencia. Si lo logra, el sucesor de Lagarde no podría ser otro español.
Así las cosas, la indignación en la City madrileña es lógica y sólo se ha moderado tras el cambio de actitud del vicepresidente, Carlos Cuerpo. Pero a estas alturas de la película, nadie se fía de este Gobierno. Tampoco de Cuerpo.