Ha escalado, por primera vez, hasta los 37 billones de dólares (unos 31,8 billones de euros), según los datos publicados por el Departamento del Tesoro estadounidense.

Se sitúa, por tanto, en torno al 123% del PIB. Los expertos advierten de que estamos ante niveles comparables a los que se registraron tras la Segunda Guerra Mundial, con una diferencia notable: la economía no está en recesión. Sin embargo, llaman la atención respecto a la tensa situación geopolítica global que ya estaría impactando en las previsiones de crecimiento en todo el mundo.

Estos máximos se explican porque Estados Unidos ha incrementado su deuda durante la década actual a un ritmo de 1 billón de dólares cada cinco meses, el doble que en los últimos 25 años.

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No es descartable, por tanto, que la próxima crisis global sea de deuda. “El endeudamiento global es muy alto (tanto deuda pública como privada)”, señalaba a Hispanidad, recientemente, Sara Carbonell, directora general de Banco BiG en España. “Si hay rebaja de calificación de los Estados Unidos esto podría generar desconfianza. Por tanto, la probabilidad de crisis está ahí, sí”.

El pasado mes de mayo la agencia de calificación de deuda Moody's era la tercera de las tres grandes que retiraba el rating de triple A (AAA) a la deuda de EEUU.

 

Encuesta de Bank of America. Optimismo generalizado, efectivo en mínimos y Wall Street sobrevalorada

La última Encuesta Global de Gestores de Fondos de Bank of America (BofA) refleja un escenario de optimismo moderado, pero con síntomas muy claros de mayor apetito por riesgo, con la renta variable en máximos, y el efectivo en mínimos históricos.

Eso sí, constatan los gestores, en un 90%, que la Bolsa de los Estados Unidos está sobrevalorada.

 

Los más llamativo en esta encuesta, correspondiente al mes de agosto, es el descenso del efectivo en cartera hasta el 3,9%, el menor porcentaje de activos bajo gestión en toda la serie histórica.

El 65% de los encuestados piensa que la economía global será más fuerte de aquí a 12 meses. Se trata del porcentaje más alto en dos años y 20 puntos más optimista respecto el sondeo de julio.

No llega al 10% el que visualiza una recesión, frente al 42% que la preveía el pasado mes de abril.