Este lunes amanecimos con el anuncio de Unicredit de lanzar una OPA sobre Commerzbank, del que ya posee, directa e indirectamente, el 26% del capital. De hecho, el banco italiano que dirige Andrea Orcel es el máximo accionista del alemán, por delante incluso del Estado, que posee 12,1%, herencia del rescate de 2008.

Como suele suceder en estos casos, la cotización de Commerzbank se disparó más de un 8%, hasta superar los 32 euros por título. La cotización de Unicredit también subió, pero por debajo del 1%. Bastante con que haya subido porque en operaciones similares lo habitual es que el opante baje.

Tal vez tenga que ver el hecho de que la oferta es íntegramente en acciones y no en efectivo. Concretamente, 0,485 acciones de Unicredit por cada una de Commerzbank, lo que implica una prima del 4% sobre el cierre bursátil del viernes. La operación valora la entidad germana en 35.000 millones de euros, menos de los 36.300 que vale este lunes, tras revalorizarse más de un 8%, como hemos dicho antes. En otras palabras, el mercado da por sentado que habrá una mejora sustancial de la oferta.

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En cualquier caso, esto sucedió a pesar del rechazo del Ejecutivo alemán a la operación. “El Gobierno apoya la estrategia de independencia del Commerzbank. Una adquisición hostil sería inaceptable, sobre todo teniendo en cuenta que es un banco de importancia sistémica”, afirmó el portavoz del Ministerio de Finanzas, Maximilian Kall. “El Commerzbank está teniendo éxito con su política de independencia”, declaró también el portavoz del Gobierno, Stefan Kornelius.

A pesar de esto, Orcel va a por todas. “Continuar estancados era una situación subóptima para ambos. Esta oferta era una forma limpia de abrir el diálogo”, afirmó en una conferencia con analistas. Y es que el apetito de Orcel no conoce límites y se ha fijado, incluso, en el BBVA de Carlos Torres.

¿Y qué dice Fráncfort? En su día, el Banco Central Europeo autorizó al banco italiano para que alcanzara el 29,9% de Commerzbank, pero nada más, aunque la presidenta, Christine Lagarde, siempre ha manifestado que las fusiones bancarias transfronterizas son “deseables”.

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