Dos hitos importantes, esta semana, en Bruselas: la Ley de Ciberseguridad y la Ley de Redes Digitales (DNA, por sus siglas en inglés). Por un lado, el veto definitivo a empresas chinas como Huawei o ZTE y, por otro, suavizar las normas de competencia para favorecer fusiones de telecos, tanto nacionales como transfronterizas. Vaya por delante que ninguna de las dos leyes se ha aprobado todavía, sólo se han presentado, y ya se sabe que en Europa las cosas no van despacio… van muy despacio.
La Ley de Ciberseguridad, presentada el martes por Henna Virkkunen, comisaria de Soberanía Tecnológica, es el primer paso para vetar definitivamente a empresas chinas, principalmente a Huawei y ZTE, como proveedores de las telecos europeas. Conviene recordar dos cosas: que, hasta ahora, es sólo una recomendación que países como España ignoran completamente, y que el representante de Huawei en Europa es un tal José Luis Rodríguez Zapatero, protagonista en la sombra, en la Telefónica de Marc Murtra.
El veto a la china Huawei es lógico. Hablamos de las telecomunicaciones, un sector estratégico, tanto en el ámbito civil y empresarial, como de Defensa. No parece, pues, adecuado, que las redes por las que pasa toda la información estén en manos de una empresa que cuenta con el apoyo del gobierno y el partido comunista chino.
Ahora bien, cuando llegue el momento, Huawei no se quedará quieta y exigirá indemnizaciones millonarias a las compañías por rescindir sus contratos, dinero que se sumará al que tengan que poner para sustituir esas redes por otras. Vamos, que el futuro se presenta apasionante.
Esto enlaza con la DNA que pretende suavizar las normas de competencia para favorecer fusiones de telecos, tanto nacionales como transfronterizas. Es curioso, porque en diciembre, la vicepresidenta europea Teresa Ribera negó que Europa fuera a facilitar fusiones. Menos de un mes después, se presenta la DNA que supondrá la derogación del restrictivo Código de Comunicaciones Electrónicas (CEE).
Por cierto, Europa no impondrá ninguna tasa a las grandes plataformas de streaming, una reivindicación de las telecos que ven cómo los Netflix, Apple, Amazon y compañía utilizan sin apenas coste sus 'autopistas' de fibra óptica. Pues seguirán haciéndolo porque la Comisión Europea considera que no es el momento de cabrear aún más a Donald Trump.
Europa, además de lenta es cobarde.