Resulta curioso que la única salida de calado tras la OPA del BBVA sobre el Sabadell haya sido, precisamente, la del triunfador, esto es, la del CEO del Sabadell, César González-Bueno. El presidente del BBVA, por el contrario, se ha reafirmado en su cargo y ha reiterado que no piensa asumir ninguna responsabilidad a pesar de firmar un estrepitoso fracaso.

Pero aún hay más, porque Torres ha decidido premiar a sus más próximos, que han pasado de formar parte del staff, a ocupar cargos relacionados con el negocio, donde la remuneración es sensiblemente más generosa, en torno al millón de euros.

Hablamos, por ejemplo, de Marian Navarro, que en febrero pasó de jefa de RRHH de banca corporativa y de inversión (CIB) a liderar ese negocio mayorista, en Francia.

Relacionado

Otro es Daniel Calvo, hasta enero director de la oficina del consejero delegado y que ahora es el responsable del negocio de banca de inversión en Reino Unido, un puesto muy cotizado dentro del Grupo.

Otro de los premiados, y anterior a Calvo y Navarro -principios de 2025-, es Roberto Albadalejo, ex jefe de la oficina del Presidente y CEO y actualmente director de Estrategia, Industrias y Negocio Transfronterizo en BBVA CIB.

Como dato curioso, todos ellos -Calvo, Navarro y Albadalejo- despachan directamente con Javier Rodríguez Soler, responsable global de Sostenibilidad y CIB y, sobre todo, persona de la máxima confianza del presidente Torres, con quien comparte trayectoria profesional desde los años 90 del siglo pasado, en McKinsey y más tarde en Endesa, antes de aterrizar en el BBVA.

Ahora bien, y volviendo a los nombramientos, todo cambio entraña un riesgo y en este caso no es otro que el de tener lejos a las personas de máxima confianza, y más ahora, en vísperas del comienzo del juicio del caso Villarejo, en el que el BBVA está imputado como persona jurídica.

Relacionado