Andrea Orcel, el hombre del italiano UniCredit, se rinde en Alemania y renueva ímpetus en España. En Alemania ya no quiere el Commerzbank: demasiada oposición pública y demasiada oposición sindical.
Ojo, en el Commerz, Orcel lanzó una opa a pesar de tener previsto el fracaso, dado que lo que pretendía era rebasar la frontera del 30% de capital y seguir comprando en el mercado. Así, se haría con el Commerz de manera pausada y sin mayor coste. Pero no ha sido posible, así que ha vuelto la mirada, otra vez, al BBVA. Si el banco español se une al italiano, estaríamos ante el mayor banco comercial de Europa.
¿Por qué el BBVA? En primer lugar, porque carece de núcleo duro, no tiene dueño, y porque, además, su presidente, Carlos Torres, ha quedado tocado tras el fracaso de la OPA sobre el Sabadell. Se ha enrocado en su puesto y con un Consejo de Administración mudo, que es una ventaja para mantenerse en el cargo pero una desventaja para oponerse a cualquier operación hostil.
En paralelo, el lehendakari Imanol Pradales, quien con tanta asiduidad visita Moncloa, ya le ha pedido a Pedro Sánchez que el BBVA vuelva a manos vascas.
Es más, el Gobierno vasco recuerda que no tiene un nombre, sino dos, para sustituir a Carlos Torres Vila como presidente del BBVA: José Ignacio Goirigolzarri, uno de los mejores historiales de la banca española, y la exdirectora financiera de Telefónica, Laura Abasolo, a la que el zapaterismo (Javier de Paz) que controla Telefónica despidió porque no era de los suyos.
Ahora bien, los socialistas no quieren regalar el BBVA al PNV a no ser que sea necesario para mantener el apoyo del nacionalismo vasco en el Congreso.
Un detalle: tras la salida de José María Abril del Consejo de Telefónica, el BBVA no ha vendido su 5% de la operadora. Podría hacerlo, desde luego. Criteria se lo compraría de buena gana pero el Ejecutivo Sánchez se niega a ello. Es como si ese 5% fuera propiedad de La Moncloa.
Y todo esto lo sabe Andrea Orcel.