El presidente del BBVA, Carlos Torres, ganó 9,1 millones de euros en 2025, un 14,7% más que el año anterior, y tiene una pensión acumulada de 29,8 millones, tras la aportación de 456.000 euros, según el informe remitido el viernes por el banco a la CNMV (ver documento adjunto).

El consejero delegado, Onur Genç, ganó 8,1 millones, un 11,1% más que en 2024. Por deseo suyo, Genç no tiene plan de pensiones y percibe la cantidad correspondiente en otros conceptos.

Lo mejor de todo es que tanto Torres como su número dos pueden argumentar que tienen congelado el sueldo fijo. Es cierto: el presidente en 2,924 millones y el consejero delegado en 2,179 millones. A más de uno no le importaría tenerlo congelado o, incluso, cobrarlo una sola vez en la vida.

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Porque luego está la otra cara de las remuneraciones, las del grueso de la plantilla. El año del fracaso de la OPA sobre el Sabadell y del récord de beneficios, la remuneración media de los trabajadores del BBVA se congeló en los 48.000 euros anuales. Es la primera vez que no sube nada desde el año 2021.

Luego, durante la Junta de Accionistas que se celebrará el 20 de marzo, en Bilbao, el presidente insistirá en que el activo más importante de la entidad es la plantilla y que sin ella no se habrían logrado estos resultados récord.

En cualquier caso, la gran mayoría de los accionistas están de acuerdo con estas remuneraciones. En la Junta de 2025, con un quorum del 72,9%, sólo el 3,9% votó en contra de las remuneraciones de 2024. Ya veremos qué sucede en la próxima Junta, la primera tras el fracaso de la OPA.