Saudi Aramco ha subido ingresos un 18% y ha disparado un 33% el beneficio en el primer semestre, debido al encarecimiento del petróleo que ha tenido lugar desde el estallido de la guerra de Irán el pasado 28 de febrero y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Y es que el barril de crudo ha tenido un precio promedio semestral de 90,1 dólares, que fue de 108,1 dólares (+62%) en el segundo trimestre; y actualmente, está en 85,75 dólares, que se ha incrementado ligeramente de los 83 dólares en que se colocó tras conocerse el nuevo aumento de producción de la OPEP+ (la OPEP -liderada por Arabia Saudí- y el grupo de aliados que encabeza Rusia) para septiembre.

La petrolera saudí es la más grande del mundo y está controlada en un 97,5% por el Gobierno saudí y el fondo soberano PIF, que beneficiarán del mayor dividendo. El dividendo base del segundo trimestre se ha incrementado un 3,5%, a 18.959 millones de euros, elevando el dividendo base semestral en la misma proporción, hasta 37.992 millones.

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Vayamos a los resultados del primer semestre. Los ingresos han crecido un 18,2%, hasta unos 228.902 millones, debido a los precios más altos de los productos refinados y químicos, y del petróleo crudo. Dichos encarecimientos ha compensado el menor volumen de ventas de dichos productos y de crudo, dado el bloqueo del estrecho de Ormuz y las amenazas en el mar Rojo por los ataques hutíes que han obligado a que Arabia Saudí busque alternativas para exportar su petróleo, y entre ellas, están: el oleducto este-oeste hacia el puerto de Yanbu, rutas terrestres por Jordania y el desvío de buques hacia el mar Rojo.

Por su parte, el beneficio neto atribuible del primer semestre se ha disparado un 33,3%, a 55.925 millones, por el fuerte aumento del precio del petróleo debido a la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz. De esta cifra, 28.122 millones (+41,9%) han correspondido al segundo trimestre.

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La petrolera saudí ha referido que entre los meses de abril y julio, algunas de sus instalaciones y de las que tienen sus filiales han sido objeto de ataques, aunque el impacto “no fue significativo para la situación financiera”. Su presidente y CEO, Amin H. Nasser, ha destacado “la notable resiliencia de nuestro personal y la agilidad de nuestro negocio y operaciones para resistir y responder a las condiciones cambiantes del mercado”, así como la capacidad para mantener la producción y las exportaciones, al tiempo que impulsaba proyectos clave. Además, cabe recordar que Aramco no sólo produce y extrae petróleo, sino también grandes cantidades de gas natural.

Además, Aramco ha entrado desde hace años en el patrocinio deportivo. Así se puede ver en la Fórmula 1 (donde también es patrocinador y socio de la escudería Aston Martin Aramco, que tiene entre sus pilotos a Fernando Alonso) y más recientemente, en el último Mundial de Fútbol que ganó la Selección Española.