El Gobierno Sánchez entró en Indra y se convirtió en una pesadilla. Irrumpió de malas formas y sin hacer lo que luego se vio que tenía que haber hecho: nacionalizar la compañía.

Más tarde, un tal Vladimir Putin invadió Ucrania, el presupuesto de Defensa se disparó y empezaron las ambiciones de unos y otros por ampliar su porción de pastel de la ingeniería de Defensa, convertida ya en estrella bursátil.

La última ya la conocen. El Gobierno expulsa de la Presidencia a Ángel Escribano y le sustituye por Ángel Simón. A pesar de aquel hecho relevante de la madrugada del Jueves Santo, cuando alguien colocó la explicación de que Ángel Simón no iba a ser el presidente ejecutivo de Indra y que todo el poder quedaba en manos del CEO, de Los Mozos..., y ahora se demuestra que no es así. 

Conclusión, la novela ha llegado a un momento en que Ángel Simón intenta evitar que Indra acabe en proyecto fallido... algo más que una hipótesis, me temo. 

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Decisiones a tomar por el presidente no ejecutivo pero sí mandante: 

¿Comprar EME? Nunca le ha gustado pero todo depende del precio. Porque no hablamos de una cantidad hablamos de qué implica esa cantidad... ¿o es que EME hubiera facturado lo mismo si no fuera por su imbricación con Indra?

Más decisiones. Porque lo tiene difícil en el área de los satélites. Indra compró Hispasat, pero ahora Europa, sobre todo Airbus, le está dejando fuera. 

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Lo más importante: Simón sabe que Indra no cumplirá los contratos ya firmados con el Estado. Y para este año y el próximo llegaran más contratos. 

En resumen: a Indra le sobra facturación e ingresos posibles pero le falta tecnología, capacidad industrial y patentes. Lo tiene difícil Ángel Simón. Y no quiere que Moncloa le ayude: basta con que no moleste.