Día tras día publicamos casos de okupación y mostramos la caradura y la impunidad de los 'vulnerables' protegidos por el Gobierno, que carga a los ciudadanos con la responsabilidad de mantener a los que no pueden acceder a una vivienda, por su gran Ley de Vivienda. Y como era de esperar, los españoles empiezan a cansarse. Lo vemos con las medidas a la desesperada que están llevando a cabo ciudadanos: desde tapiar puertas, a demoler la vivienda aprovechando una salida del okupa o tomar el Pleno de un Ayuntamiento.

Pero la acción vecinal está dando un paso más, lo vimos la semana pasada en Córdoba, donde los vecinos fueron los que consiguieron echar a los okupas, que tuvieron que salir escoltados por agentes de Policía.

Esta semana volvemos a verlo en Villanueva de Gállego, en Zaragoza donde los vecinos han conseguido echar a unos okupas que habían entrado en casa de un anciano cuando este estaba en el hospital, según aseguran los vecinos: le entraron cuando tuvo que ser hospitalizado".

El efecto somatén. Si el Estado no te protege, protégete tu mismo: revuelta ciudadana contra la okupación

Los españoles están hartos. En este municipio de tan solo 5.000 habitantes había cinco casas okupadas, han conseguido echar a los okupas de una de ellas, y los vecinos aseguran que seguirán hasta acabar con la okupación.

Convocaron una manifestación "anti okupa" para este sábado y acabaron sacando a la persona que se había instalado en casa del anciano.

"Al principio, los okupas llegaron a pedir al dueño 4.000 euros por irse, luego se lo bajaron a 3.000 y terminaron diciendo que habían llegado a un acuerdo por 1.000", explican. "Aprovecharon su ausencia y las fiestas para forzar la cerradura. Para más inri, se burlaban de él y de la situación en redes sociales".

Cuentan que el único okupa que quedaba era "de etnia gitana" y que "Fueron los jóvenes quienes derribaron la puerta y lo sacaron. Su perro se escapó y acabamos cuidando de él". El propietario también acudió a la marcha y agradeció la ayuda del municipio "emocionado".

Los vecinos no pueden más, de ahí su promesa de no parar y de continuar con la presión, y es que sospechan que, al menos en una de las cuatro casas afectadas, en estos momentos, "se está traficando con droga".

"Además, hace poco intentaron forzar la cerradura de otra de una persona que acababa de morir, pero no lo consiguieron".

Es el efecto Somatén, aquella milicia ciudadana de autoprotección, creada en Cataluña ante la inacción de la autoridad y el hartazgo del pueblo, Con un gobierno que no hace otra cosa que proteger a los sinvergüenzas de los okupas, la ciudadanía tenderá a defenderse por sí misma. Lo malo del somatén es que cree hábito. Una vez que se rompe le monopolio de la violencia otorgado al Estado, la cosa puede desmadrarse, Pero que conste que la culpa es del Estado, no del somatén.