Emiliano García-Page, Óscar Puente y Salvador Illa, entre estas tres 'joyas' se debate el relevo de Sánchez al frente del Partido Socialista Obrero Español. Distinto envoltorio, mismo socialismo radical.
SocioMétrica realiza una encuesta entre los votantes socialistas para El Español: "el presidente de Castilla-La Mancha obtiene un 28,9% de apoyos entre quienes votaron al PSOE, por delante de Óscar Puente, con un 20,6%, y de Salvador Illa, con un 17,8%".
Page se presenta como la resistencia, el contrapeso de Sánchez, la vuelta a un supuesto centro en el que en algún momento estuvo el partido. Page es, sobre el papel, la política centrada, de consenso y sin ruido. Pero eso es sobre el papel, la realidad es que nunca ha tenido la valentía para plantarle cara, nunca ha dado orden a sus diputados en el Congreso para votar en contra de su sanchidad.
Por otro lado está Illa, también hombre supuestamente moderado, presentado como como la sucesión tranquila, 'amigo y mano derecha de Pedro', pero distinto a Pedro. Aunque pasa lo mismo que con Page, esto es sobre el papel, la realidad es que es igual de radical que Pedro.
Por último, Puente, la política de batalla, de ruido, no esconde su radicalismo como los otros dos.
Ojo, que Sánchez no ha dicho que se vaya, y en Ferraz no hay quién lo vaya a echar, pero la carrera por apuñalar y sustituir ha comenzado. Como analizó Cristina Martín en Hispanidad, ninguno lo reconoce, pero los tres son candidatos silenciosos, porque si lo dicen en alto, hay tirón de orejas, y ya sabemos que para su sanchidad no hay intocables.