Tras su comparecencia en la sesión de control al Gobierno en el Congreso, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha sido entrevistado en la cadena amiga TVE.

Una vez más Sánchez ha actuado en modo Sánchez, tergiversando y mintiendo sobre todos los temas.

Por ejemplo, ha criticado al PP y a Vox por haberle acusado de "manipular" el censo electoral, al tratar de dar la nacionalidad a 2,5 millones de personas residentes en el extranjero, que podrían votar en las generales --algo que el Supremo ha paralizado cautelarmente--. Pues bien: Sánchez ha tirado de su habitual demagogia: "Cuestionar el sistema democrático es de una extraordinaria gravedad". Cuando es él el que trata de manipular las elecciones con esas nacionalizaciones, y eso sí que es "de una extraordinaria gravedad".

También ha sido cuestionado por la presunta financiación irregular en el PSOE y aquí ha cargado contra Víctor de Aldama, que hasta el momento ha demostrado todas sus acusaciones y que ha entregado pruebas al juez Ismael Moreno sobre esa presunta financiación irregular del PSOE mediante el petróleo venezolano. "Se le da mucha más credibilidad a un delincuente que a una organización política", ha dicho el presidente sin que se le caiga la cara de vergüenza. Y ha añadido: "Han sido validadas las cuentas por el Tribunal de Cuentas", cuando todo el mundo sabe que las cuentas que se entregan al Tribunal son las oficiales, no le van a dar información sobre el dinero en B...

Preguntado sobre el próximo juicio a Begoña Gómez, ha respondido que a su mujer "no se le ha hecho justicia en todo este proceso", cuando las evidencias y pruebas apuntan a que efectivamente cometió los dos delitos de los que se le acusa: tráfico de influencias y malversación. Aunque la última palabra la tendrá la Audiencia Provincial de Madrid.

Respecto a la investigación por corrupción al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, cada vez más acorralado por las declaraciones de los exdirectivos de Plus Ultra y de su presunto testaferro Julito Martínez, Sánchez afirma que "le creo" y se escuda para ello en que "su trayectoria es muy importante para el PSOE” (vaya argumento).

Acerca de la invasión de Ceuta, el presidente del Gobierno ha vuelto a tirar de demagogia: "La disyuntiva a la que nos enfrentábamos ante la llegada masiva, con jóvenes y menores, es la siguiente: ¿qué hubiera hecho otro gobierno? ¿Se hubiera liado a tiros contra esas personas, niños y niñas? ¿O no fue mejor dejarles entrar para que el 90% salieran de Ceuta en los días posteriores?". Cuando todo el mundo sabe que podía haber modificado ya la legislación para devolverles en caliente, también a los que entraron por mar. Y también ha criticado al CNI por su papel en el asalto a Ceuta: “Es uno de los elementos a mejorar”. Cuando la ministra de Defensa Margarita Robles ha asegurado que el servicio de inteligencia español avisó con tiempo.

Y, por supuesto, niega chantaje alguno de Marruecos porque ni él ni el Gobierno tienen "nada que ocultar". Pues que acuda a las encuestas sobre este asunto y verá que una abrumadora mayoría de españoles no se lo cree...

También ha sido preguntado por los dossieres sobre periodistas elaborados por el Ministerio del Interior. Aquí ha tirado de hipocresía: "Es muy poco apropiado y afortunado". "Puedo garantizar a los periodistas es que desde el Gobierno respetamos la independencia y autonomía de los medios de comunicación". Lo dice el mismo que ha tratado de controlar la prensa con leyes y que ha hecho llamadas hecho un basilisco a directores de medios de comunicación o periodistas críticos con su gestión.

En fin: hipocresía, cinismo, demagogia, mentiras. Lo de siempre en Pedro Sánchez.

También ha descartado que vaya a haber un superdomingo electoral en 2027 --aunque su palabra ya no vale nada-. Y ha confirmado que será el candidato del PSOE en 2027: "Yo quiero, me encuentro con ganas y fuerza". Esto último seguro que sí es verdad, la única verdad de toda la entrevista, porque el poder es su única obsesión…