"Es malo pensar que has sido invadido pero peor es ver que tu gobierno no te protege". Son palabras de un varón ceutí, talludito, que resume la situación en la que se encuentran, no sólo los caballas sino también muchos españoles.

El ambiente en España recuerda aquella pintada que apareció en Perú a finales del siglo XX, y que decía así: "No queremos realidades, queremos promesas".

Juan Español ha llegado al hartazgo que lleva al escepticismo y, si alguien no lo remedia, al pasotismo.

De eso se aprovecha Sánchez. La esperanza estriba en que la invasión de Ceuta pueda despertar el patriotismo dormido desde hace lustros.

En todo caso, no es que el presidente del Gobierno sea más o menos popular, es que empieza a provocar hastío hasta en el seno del PSOE.

¡Márchese, señor Sánchez! Entre otras cosas porque si se empeña en continuar no saldrá camino de la bancada de la oposición sino camino de Soto del Real.