Sr. Director:
Tal es el título de un ensayo del conocido economista y activista griego Yanis Varoufakis, que saltó a la fama en el 2015 como ministro de economía en Grecia, cuando desarrolló medidas para salvar la economía helena en profunda crisis y que provocaron que tuviera que ser rescatada por Europa con medidas duras. Un político que tuvo influencia en el nacimiento del populismo podemita.
Con ejemplos tomados de la mitología griega, con los que compara el capitalismo voraz con el minotauro del palacio del rey de Creta, sostiene que el capitalismo tal como se conoce está en vías de defunción, si es que no ha fenecido, porque su forma de regir la economía ha desaparecido. Para este economista el capitalismo clásico se ha convertido en un tecnofeudalismo por la privatización de internet que nació como un medio de democratizar la economía, que ha sido colonizada por las grandes tecnologías de USA y de China, que han provocado que los bancos centrales y los gobiernos occidentales se comportaron ante la crisis del 2008 de forma errática.
Afirma el autor que en la actualidad el poder real no lo ostentan los propietarios del capital tradicional, las máquinas, las redes ferroviarias y telefónicas (…). Estos siguen extrayendo beneficios de los trabajadores, de la mano de obra asalariada, pero ya no mandan como antes. Sin embargo, se han convertido en una nueva clase de señor feudal, que son los propietarios del capital en la nube. En su libro demuestra que el capitalismo clásico se ha vuelto tecnofeudal. Es decir, el capitalismo como se ha conocido hasta ahora ya no gobierna la economía. Sino lo que Varoufakis denomina tecnofeudalismo, según el cual los amos y dueños son los nuevos señores feudales, es decir los propietarios de lo que llama "capital en la nube", los grandes empresarios de las grandes empresas tecnológicas: como Elon Musk (…).
El Capital de la nube se entiende como la acumulación de maquinaria en red, software, algoritmo, basado en la IA y hardware de comunicaciones que todo el planeta y realizan una amplia variedad tareas nuevas y antiguas, como utilizar la IA para dirigir la labor de los trabajadores (los propietarios de la nube) en la fábrica, a la vez que impulsan las redes de energía, los robots, las líneas de producción automatizadas y las impresoras 3D y humanoides. Ese parece ser el modelo que desea el presidente del Principado de Asturias, teniendo en cuenta sus declaraciones al visitar la recién clausurada Feria de Muestras de Gijón 2026. Para Asturias hay muchos robots posthumanistas. De lo que se desprende que la extraordinaria encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, es de obligada lectura para todos: incluidos políticos y economistas. Los algoritmos no tienen alma: no recuerdan, ni conocen, ni aman.