Ahora sabemos, más o menos, que el Rey visitará Ceuta en las próximas semanas. No lo ha comunicado la Casa Real, sino Pedro Sánchez, para que quede bien claro quién otorga el permiso al Rey de España para visitar una ciudad española.
Naturalmente, el asunto se ha convertido en materia prima de periodismo ciudadano, de las redes sociales. Y así, Rambo, Schwarzenegger y Chuck Norris se ponen al servicio de Felipe VI para que este pueda viajar a la plaza española en África mientras Sánchez pide árnica a Putin, a los chinos y a los japoneses. Esto de los japoneses no acabo de entenderlo pero en fin…
Ahora bien, también conviene reparar en esta otra viñeta, donde Goya sirve de marco para colocar un bocadillo asimismo pertinente: el Rey actuará "a su debido momento", grita el que va a ser fusilado. A lo mejor resulta demasiado tarde.
En todo caso, al jefe del Estado también le compete, no sólo solidarizarse con los ceutíes, es más, eso puede resultar secundario, sino marcar el camino a seguir, aunque resulte una crítica implícita al Ejecutivo, Lo digo porque hay algo que ni se ha planteado en este desastre de gestión por parte del Gobierno español, en la invasión de Ceuta: ¿Qué hacer para que esto no vuelva a ocurrir?