En la jubilación flexible (seguir trabajando tras la jubilación para conseguir un sobresueldo) no se permitirá aumentar la pensión fijada en el momento de la jubilación con las nuevas cotizaciones. Lo cuenta Economist&Jurist y pone sobre el tapete que se trata de una medida que se hace por sobrevivir una semana más.
La jubilación flexible no es más que un remedo de gente cobardona, como la actual ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, que no se atreve a plantear el necesario y urgente retraso en la edad de jubilación porque no hay quien sostenga el actual sistema: 1os más de 10 millones de pensionistas -hablo sólo de pensiones contributivas- que cobran 14 pagas de 14.500 millones de euros cada una, por año. Como no es posible mantener un déficit real de la Seguridad Social -que pagamos con otros impuestos ajenos a las cotizaciones sociales- principal enemigo de la creación de empleo- que ya supera los 70.000 millones de euros. Esto, señores, no hay quien lo sostenga. Por eso, en Hispanidad hablamos de que el sistema público de pensiones está quebrado.
Y de esa inquietante quiebra técnica sólo saldremos con las siguiente medidas, que impone el sentido común: retrasar la edad de jubilación, la oficial y la real, al menos hasta los 70 años de edad y de golpe o con un calendario acelerado. A lo mejor hay que diferenciar entre los distintos trabajos pero si a un obrero es cierto que a los 65 años de edad empieza a costarle mantener el ritmo, no sé por qué le va a suceder eso a un profesor universitario, que a los 75 sabe mucho más que diez años antes y puede seguir ejerciendo su profesión.
Además es posible que los médicos no nos hayan alargado la vida, sino la vejez, pero lo cierto es que vivimos más años, con lo que el pago de las pensiones se van acumulando de forma peligrosa.
Retrasar la edad de jubilación no basta. A medio plazo, hay que pagar las pensiones con IVA, no con cuotas, que deben ser minimizadas... porque las cotizaciones sociales son lo que más desanima el empleo. En España, por cierto, las más elevadas de toda Europa.
Por último, el problema de fondo es el envejecimiento de la población, por lo que habría que adoptar el salario maternal; pagar la mitad del SMI a toda pareja que tenga un hijo y hasta la mayoría de edad. El sistema de jubilación necesita , sobre todo esto: hijos.
Y si no, pues el sistema público de pensiones seguirá quebrado.