El viernes 4, de septiembre, en Barcelona, bajo el auspicio, no del PSC, sino de la patronal catalana, Fomento del Trabajo, donde manda Josep Sánchez-Llibre, vino la declaración solemne de catalanidad empresarial del presidente de Telefónica, Marc Murtra.
¿Por qué? Pues porque Murtra está desesperado. No es que, a estas alturas, año y medio después de su nombramiento, las cosas vayan bien o mal, es que no van. No es que haya elegido la estrategia equivocada, es que no sabe qué estrategia elegir. De ese vacío surgen los dos mensajes de su intervención en Barcelona, dos proyectos en una sola locución:
1.Ciberseguridad. Ojo, esta vez no sólo interna, sino también externa, armamentística, la del Ministerio de Defensa, no la de Interior, con un Murtra convertido en el nuevo Moisés del Bazar de las Armas, que animaba a los empresarios catalanes a no tener complejos para invertir en armamento para "proteger la democracia".
2.Defensa de su catalanidad y de Barcelona como eje del complejo militar-industrial. Fue entonces cuando aprovechó para recordar lo mucho que Telefónica ha invertido desde que él llegó al Distrito 'C' y defender que es Cataluña la que debe capitanear esa inversión en Defensa, hasta convertirse -no lo dijo así- en el 'hub' de la industria militar española.
Al parecer, don Marc olvida algo que tenía muy claro cuando era presidente de Indra- que el problema de la industria armamentista es que sólo cuenta con un cliente: el Estado. Para ser exactos, el Estado central, no la Generalitat.
Por partes, que dijo Jack el Destripador. Problema originario: Murtra tiembla ante el día en que Núñez Feijóo llegue a La Moncloa. Yo no sé si ese día llegará, pero lo más probable es que, si llega, le cese al día siguiente. Para ese momento, Murtra necesita haberse hecho imprescindible, y aunque en la Presidencia de Telefónica se cobra cinco veces más que en la de Indra, lo cierto es que, a día de hoy, Indra tiene más futuro que Telefónica y Murtra siempre podrá presumir de que él fue presidente de Indra.
Es decir, Murtra, desesperado, vuelve al proyecto de fusionar Telefónica e Indra... o al menos de fabricar armas con Indra. Simplemente, no se le ocurre qué hacer con Telefónica.
Al tiempo, se refugia en el catalanismo para evitar su cese cuando Feijóo llegue a la Moncloa.
Cómo no, anima a los empresarios catalanes a invertir sin complejos en industria armamentista... para defender "la democracia".
Ahora bien, aquí olvida que esta idea no gusta a Ángel Simón, o sea a Salvador Illa, y que ya fue rechazada por el principal accionista de Telefónica: Criteria.
Sí, años atrás, Pedro Sánchez, ya presidente, llamó a Isidro Fainé para pedirle que invirtiera en Indra. Fainé le respondió que la mayor fundación de España no podía invertir en armas... y Sánchez lo comprendió o afirmó comprenderlo.
Y resulta que Criteria continúa siendo el principal accionista de Telefónica. Además, Murtra es miembro del Patronato y de Fundación Caixa... y Álvarez-Pallete, expresidente, también.
En todo caso, don Marc: para defender la democracia y a España lo que hay que hacer no es fabricar tanques, que también, sino restaurar la mili. Sí, el servicio Militar obligatorio, la conscripción, porque ninguna tecnología puede sustituir al ser humano ante la pregunta siguiente: ¿qué está dispuesto usted a arriesgar por defender a su país?