Último día de julio, la ministra trabajadora, Yolandísima Díaz, y su Grupo Parlamentario Sumar, no desaprovencha el fin del curso parlamentario y 'meten' una Proposición no de Ley: "El Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, de conformidad con los artículos 193 y siguientes del Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente Proposición no de Ley relativa a la creación de un banco de tierras estatal y medidas para limitar el acaparamiento de tierras, para su debate en la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación".
Sumar apuesta por la "soberanía alimentaria" por lo que propone ese banco de tierras estatal, eso sí, con condiciones. "Entre otras cuestiones, debe contemplar el fomento de la agricultura y ganadería de producción ecológica (algo que nos permitiría prohibir los transgénicos en las tierras disponibles), la comercialización agraria, el desarrollo de agricultura urbana y la creación de un instrumento de financiación propio. Además de la necesaria creación de un banco de insumos agrícolas y la facilitación de redes de intercambio de semillas y/o redes de agricultores conservadores de agrobiodiversidad que ayudarían al resto al acceso a las semillas".
Entre otros criterios, se debería cumplir con:
1. Sostenibilidad en el tiempo: a través de propuestas de trabajo comunitario autogestionado que permita a los beneficiarios ser protagonistas del proceso sin depender de ayuda externa que tutele sus pasos. Obviamente, en un inicio habrá que facilitarles las herramientas y la formación necesaria para ello, pero con el objetivo de que este proceso sea lo más corto y eficaz posible.
2. Sostenibilidad económica: hemos de facilitar herramientas que no generen mayor dependencia de la actual. En este sentido, apostar por criterios agroecológicos, redes de intercambio de semillas locales, insumos agrícolas compartidos, etc., permiten a los beneficiarios no contraer deudas inasumibles.
3. Sostenibilidad ambiental: la agroecología es una oportunidad para revitalizar la economía local en base a los recursos endógenos apostando por la recuperación de la biodiversidad cultivada en cada territorio.
Sumar lo tiene claro: "La prioridad del banco de tierras es ofrecer tierras al servicio de jóvenes, cooperativas o pequeños agricultores. Todo patrimonio público tiene que servir, en estos momentos, para crear empleo, y las tierras desiertas de titularidad estatal deben ser cedidas para cumplir con esta función social de la tierra".
Yoli, más rural... y comunista que nunca.