Rubén Pulido sigue difundiendo informaciones sobre la máxima presión migratoria sobre Ceuta, que acusa la ciudad autónoma tras el anuncio de regularización de inmigrantes lanzado por el Gobierno Sánchez.

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En La Gaceta, Pulido comparte que fuentes policiales han confirmado que la población del CETI ha superado ya la barrera de los 1.000 internos, (en un centro con capacidad para 512 personas), un incremento significativo provocado por las entradas ilegales masivas detectadas en las últimas horas. Esta saturación, con ocupantes instalados en el garaje de ese Centro de Estancia Temporal de inmigrantes, ha generado un notable aumento de la tensión tanto en el interior del centro como en sus inmediaciones, donde se concentran grupos de inmigrantes en espera de resolución administrativa para ser dirigidos a la península.

 

 

Paralelamente, en los alrededores de la ciudad autónoma continúan acumulándose candidatos a cruzar las fronteras españolas, muchos de ellos concentrados en zonas próximas al perímetro fronterizo. Los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se encuentran en situación de sobrecarga operativa, manteniendo un estado de alerta permanente ante la posibilidad de nuevos intentos de salto al vallado. La vigilancia en el perímetro se ha reforzado al máximo, con turnos continuos las 24 horas del día, lo que supone una presión añadida sobre los recursos humanos y materiales disponibles en la ciudad.

De ahí, que Jucil alerte de la "situación límite que soportan nuestros compañeros destinados en Ceuta, provocada por el efecto llamada, tras el anuncio de la regularización masiva, por parte del Gobierno Sánchez". 

Y, ojo, porque ya escribimos sobre ello en Hispanidad, no hay que olvidar que las presiones marroquíes sobre Ceuta, Melilla y las islas Canarias son constantes y las excelentes relaciones del rey Mohamed VI en Rabat con Donald Trump en Washington e Israel -mientras España arrastra las peores tensiones diplomáticas con EEUU y el Estado judío a causa de Sánchez- no auguran nada bueno sobre los enclaves españoles en el norte de África y el posible desentendimiento del paraguas protector de la OTAN.

Mientras, conocemos ahora que el 19 de mayo de 2021, en plena invasión migratoria en Ceuta y tras la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la ciudad autónoma un día antes, se produjo el mayor robo de datos detectado en su teléfono móvil; cinco años después, nuevas informaciones procedentes de fuentes de inteligencia apuntan a que Marruecos habría aprovechado aquel desplazamiento oficial para intervenir el terminal mediante el software israelí Pegasus.

Según publica The Objective, servicios de inteligencia marroquíes habrían utilizado un dispositivo conocido como IMSI-Catcher para identificar y aislar los teléfonos del presidente y de su entorno durante el viaje a Ceuta y Melilla del 18 de mayo de 2021. ¿Qué encontrarían en dichos teléfonos? Continuará...