El príncipe regente y heredero del principado, Alois de Liechtenstein, es católico y ha adelantado a la opinión pública de su país que va a vetar una ley abortista que se está tramitando y que pretende ampliar el aborto en una ley de plazos, si finalmente se aprueba. 

Actualmente, en el Principado de Liechtenstein el aborto está permitido en caso de peligro para la vida de la madre o violación. 

En 2011, ya se había presentado una propuesta similar para permitir el aborto en las primeras 12 semanas o a los niños con discapacidad, o sea, el aborto eugenésico, el más abyecto de todos. Pero en ese momento, el príncipe Luis de Liechtenstein también se opuso. Se realizó un referéndum y el 52% de los votos rechazó la iniciativa abortista.

Y en 2011, ya denunció que no iba a aprobarla entre otras cosas, por «la problemática de los abortos de niños discapacitados», que provoca —dice— «un auténtico exterminio en los países donde el aborto es legal»

Ahora, 15 años después, se está volviendo a tramitar otra iniciativa del Gobierno en la misma línea: legalizar cualquier aborto antes de las 12 semanas de gestación.

El príncipe de Liechtenstein ha señalado: «La protección de la vida por nacer representa un valor social y ético fundamental». Y añadió que la iniciativa no garantiza adecuadamente «el bien jurídico fundamental de la protección de la vida».

Y en 2011, ya denunció que no iba a aprobarla, entre otras cosas, por «la problemática de los abortos de niños discapacitados», que provoca —dice— «un auténtico exterminio en los países donde el aborto es legal».