La tendencia actual de población no va a cambiar en los próximos 50 años y eso debería preocuparnos a todos, pero especialmente a los dirigentes políticos, a los legisladores, responsables de la cultura de la muerte implantada en España y que el Papa León XIV denunció con claridad en su discurso en el Congreso.

Vamos con las proyecciones publicados este miércoles por el INE: en 2076, el 30,9% de la población tendrá 65 años o más, frente al 21,1% actual. Además, la población nacida en España disminuirá paulatinamente y pasará a ser, sólo, el 59,6% del total, frente al 79,8% actual.

En definitiva, España tendrá 53 millones de habitantes, pero será por la llegada de inmigrantes, ya que el número de nacimientos seguirá a la baja. Dicho esto, según el INE, los nacimientos aumentarán entre 2026 y 2040, hasta los 5,3 millones, un 6,2% menos que los registrados durante los 15 años previos.

Un dato esperanzador: el número medio de hijos por mujer será de 1,16 en 2040, frente al 1,10 de 2024. Poco consuelo es ese, porque lo cierto es que durante el próximo medio siglo seguirá habiendo más defunciones que nacimientos.

Menos mal que esto son sólo proyecciones y que pueden cambiar a mejor. No es fácil.