Los siglos han pasado pero los hechos contemporáneos evocan algunos capítulos de la historia de la humanidad. Así se observan ciertas analogías entre la “Leyenda Negra” de España en los siglos XV-XVI por la conquista de América con la "imperiofobia" actual de EEUU en lo que va de siglo XXI. El presidente del gobierno español, sin ser consciente del momento, parece revertir la historia creando su particular “leyenda negra” contra el belicismo imperialista de Trump.
En lo que lleva de mandato, la administración Trump ya ha bombardeado desde 2025 siete países del globo: Somalia, Yemen, Irak, Siria, Nigeria, Venezuela y el último Irán. Anteriormente había amenazado con reclamar por la fuerza Canadá y Groenlandia y de responder ante una posible invasión de Taiwán por China.
Durante siglos España ha tenido que convivir con el sambenito de Corona imperial genocida y avasalladora en su hazaña de la conquista de América, impuesto interesadamente por otras potencias europeas que pretendían arrancar la hegemonía del imperio español. Hasta el punto que pese a las evidencias científicas e históricas publicadas, siguen existiendo dirigentes (tanto en Hispanoamérica como en España) que aún entre círculos progresistas engordan la famosa leyenda negra contra nuestro país sin apenas base científica.
El presidente de Gobierno español, Pedro Sánchez, sin rebatir las proclamas de otros dirigentes políticos contemporáneos contra la conquista de América hace siete siglos, se ha erigido pretendidamente ahora en el principal crítico del presidente americano, Donald Trump, por su “imperialismo” geopolítico en medio mundo: Oriente Medio, Centroamérica, Europa, Asia, etc., aprovechando toda ocasión de altavoz mediática para parir otra leyenda negra, esta vez contra el actual inquilino de la Casa Blanca.
Durante siglos España ha tenido que convivir con el sambenito de Corona imperial genocida y avasalladora en su hazaña de la conquista de América, impuesto interesadamente por otras potencias europeas que pretendían arrancar la hegemonía del imperio español
Para ello, no escatima en recursos como entonces hacía la propaganda anti-española construyendo mensajes y relatos que se viralizan por internet contra el mayor aliado de la historia de España desde el final de la II Guerra Mundial.
Si entonces los “enemigos” de España se encargaban de difundir bulos para alimentar el relato negativo contra el imperio católico español pero no con hechos objetivos sino con narrativas tergiversadas e inventadas (según distintos historiadores), la llegada del invento de la imprenta y la propagación del protestantismo de Lutero contra el catolicismo español propició su máxima difusión como el virus de la “gripe española”. Hoy en día es más fácil recurrir a las plataformas digitales para avivar el “antiamericanismo” de Trump.
Sánchez, la Internacional Socialista y los muchos partidos llamados progresistas que orbitan alrededor de Moncloa dentro y fuera de España, sobre todo afines a dictaduras, se esfuerzan por engrasar su maquinaria propagandística para amplificar esa nueva leyenda negra contra la actual administración de Norteamérica en medio mundo.
De repente Sánchez se inventa a un grupo de ”intelectuales” de izquierda cercanos al PSOE para firmar y vociferar manifiestos de apoyo y de rechazo a las geopolíticas de Trump a partir de gente del cine, periodistas, publicitas, palmeros, viajeros de flotillas, activistas disfrazados y pseudo-analistas pagados por Moncloa. La misma técnica que siglos antes se empleaba en Europa contra el dominio español recurriendo a “clases intelectuales”, parece recurrir ahora el aparato de Moncloa y el PSOE junto a sus aliados comunistas y radicales de izquierda para vociferar sus frustraciones contra la primera democracia del mundo por cantar Washington ciertas verdades y sacar los colores a los aliados desleales con la OTAN con las crisis que azotan a Europa.
La autora de Imperiofobia y Leyenda Negra (Elvira Roca Barea) sostiene que el humanismo europeo (italiano) daba un "lustre intelectual" a la hispanofobia para arremeter contra la España, que pese a lo que se diga, trajo la civilización a América. Siglos después, Sánchez se arropa de ciertos sectores “intelectuales socialistas” para alimentar el antitrumpismo, con los progresistas españoles a la cabeza, mientras recibe halagos de grupos terroristas internacionales y radicales contra Occidente como Hamás, Hezbolá, Palestina, Líbano, Yemén, Irán y las simpatías de dictaduras en Venezuela, Cuba, China y Rusia.
La misma técnica que siglos antes se empleaba en Europa contra el dominio español recurriendo a “clases intelectuales”, parece recurrir ahora el aparato de Moncloa y el PSOE junto a sus aliados comunistas y radicales de izquierda
Si en la antigüedad se acusaba a España de practicar la crueldad religiosa e inquisitorial, hoy la máquina del fango y la propaganda de la Internacional Socialista fabrica argumentos sobre la "iniquidad moral" o el expansionismo belicista de Estados Unidos aunque sea a costa de blanquear Sánchez regímenes opresores contra sus propias poblaciones y dispuestos a aniquilar a los enemigos apóstatas en todo Occidente.
Poco se tiene en cuenta en la nueva narrativa la labor disuasoria y las garantías de paz que hemos gozado en los últimos 80 años en el viejo continente gracias a las distintas administraciones americanas.
Pero esa propaganda de la nueva leyenda negra anti-trumpiana es la que asume liderar la España sanchista construyendo como relato entre sus enemigos y simpatizantes progresistas en una parte de la vieja Europa e Hispanoamérica. Al igual que se obró en el siglo XVI, en la actualidad, el relato de la leyenda oscura no nace de hechos objetivos, sino de una maquinaria de propaganda organizada por rivales o élites locales para erosionar y justificar una supuesta inferioridad moral del imperialista con objeto de lograr el rechazo social más amplio posible.
Al igual que se obró en el siglo XVI, en la actualidad, el relato de la leyenda oscura no nace de hechos objetivos, sino de una maquinaria de propaganda organizada
La misma supuesta indolencia de los españoles en siglos pasados a las críticas vertidas contra su trato en las tierras del Nuevo Mundo en América, es la que parece caer ahora los seguidores norteamericanos de Trump con su atípica política exterior. Y Sánchez aprovecha su enfrentamiento diplomático contra EEUU para exteriorizar el fracaso moral, económico y social de las políticas del presidente en la Casa Blanca.
El uso de estos prejuicios y estereotipos siguen resultando rentables para ciertos actores generadores de opinión pública. Por ejemplo hay quienes sostienen que la persistencia de la hispanofobia se prolongó hasta nuestros días durante la pasada crisis de deuda del 2008, con el trato vejatorio recibido España a los que la propaganda occidental la incluyó en el club de los PIGS primero y BRICS más tarde (despectivamente gracias a Trump) por ir rezagado en sus obligaciones presupuestarias, de ortodoxia macroeconómica y falta de reformas.
Por el contrario, el rescate de Islandia previo en la crisis del Euro fue bien visto y nadie del mundo anglosajón se atrevió a incluirlo en el selecto club de los PIGS. En ambos casos, los beneficiarios de la leyenda negra siguen siendo como antaño no sólo Inglaterra y los Países Bajos de aquellos entonces sino la Europa protestante de la austeridad con Alemania a la cabeza en el resto de la UE.
La quema de brujas y de sioux
El antisemitismo español, que en tiempos de los Reyes Católicos culminó con su expulsión de la Península ibérica, en la actualidad la abandera Sánchez en el parqué internacional estando prácticamente solo en la UE. “España está en el lado correcto de la historia”, llegó a insistir.
Si la leyenda negra contra España fue un arma de guerra, hoy el antisemitismo de Moncloa es una herramienta de la diplomacia suave pero hostil (soft-power) contra Israel -y por ende contra EEUU- por defenderse de los ataques radicales de palestinos, libaneses, iraníes y hutíes que ponen en peligro la existencia del estado israelita.
La quema de brujas que se achaca a la Inquisición española fue menos letal (unas 3.000) en honor a la verdad histórica en comparación a otras naciones como Inglaterra (265.000), Alemania, Países Bajos (2.000) o Dinamarca que llevaron a cabo mayores ejecuciones en la hoguera y escasamente garantes de legalidad. Habría que preguntar también a los escasos descendientes de indígenas en Norteamérica como los sioux por el trato exterminador recibido de sus colonos (56 millones según algunas fuentes) o recordar el genocidido cometido por el rey belga Leopoldo II en el Congo durante la colonización (en torno a 13 millones de víctimas).
En un salto del tiempo y como podría recordar Trump, en España hemos pasado de la invasión hispano-católica en el Nuevo Mundo a ser invadidos por los enemigos del cristianismo. Para Sánchez sin embargo, EEUU es el nuevo invasor del globo que se propuso hacerlo pacíficamente y sin bombas.
Acusar en el siglo XXI a la Administración Trump como si fuera una bruja nigromante de violar el estado del derecho internacional (como hace Sánchez) por atacar Irán contra terroristas radicales que atentan desde hace décadas a inocentes en Occidente e Israel, sería como negar el derecho a la defensa y a prevenir nuevas víctimas inocentes como hicieron con Hitler para defender a Europa.
La deteriorada reputación del aún presidente español está dinamitando también la de la Internacional Socialista que preside en el mundo
Tanto respeto al derecho internacional que exige Sánchez, y no se lo aplica a la cesión unilateral del Sahara español a Marruecos por razones que aún desconocemos o las amistades de cama así como negocios oscuros que entablan con genocidas que permanentemente violan las más elementales reglas en Oriente Medio y dictaduras latinoamericanas.
Sánchez proclama “No a la Guerra” pero financia comprando gas ruso la invasión de Rusia en Ucrania, se olvida de que España es uno de los principales exportadores de armas del mundo o de la participación de Zapatero en la invasión militar de Libia en el 2011 contra el dictador Gadafi (sólo se acuerda del “trío de las Azores”). Además tiene el honor de ir pegado con su retrato en los misiles de Irán dirigidos a los civiles en Israel. Poca congruencia para un “muy enfadado” apóstol moralista del pacifismo que construye leyendas que destiñen.
Lo arriesgado de la estrategia de Sánchez es que la artificial leyenda negra contra EEUU e Israel que pretende construir, al final se vuelva contra España y suframos aún más el boicot no sólo de la administración norteamericana y del resto de la clase política, sino también de la inteligencia, empresarios, inversores, lobistas y turistas.
Cada vez por ello se oyen más voces críticas entre la comunidad judía y cristiana internacional contra Sánchez al que tildan de “antisemita desinformado, inculto y rabioso”, desesperado y acorralado por tanta corrupción socialista. La deteriorada reputación del aún presidente español está dinamitando también la de la Internacional Socialista que preside en el mundo. Poca broma y no es leyenda negra.