Me gusta tomar un tiempo prudencial antes, no ya de emitir juicio, sino de formar criterio, más que nada para que desaparezca la hojarasca. Va para dos semanas que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), ese que tiene la sede en Luxemburgo, decidió que la Ley de Amnistía española, la del Gobierno de Pedro Sánchez, no atentaba contra los principios europeos.
De inmediato, Moncloa sufría una hemorragia de placer, pues su ley más contestada había sido respaldada por Europa, y ya se sabe que lo que dictamina Europa, incluidas las más insignes mamarrachadas, posee carácter canónico.
Por supuesto que la Ley de Amnistía no atenta contra los principios europeos: ¿por qué habría de hacerlo? Sólo el papanatismo pepero puede buscar en la degenerada Europa de Bruselas quien le arregle sus problemas, sólo la acomplejada derecha española puede considerar a Luxemburgo como una referencia de sentido común.
Dice el Tribunal Europeo que la amnistía de Sánchez ha contribuido a la reconciliación entre españoles... ¿en serio? Sánchez no ha solucionado el 'problema catalán', lo ha enquistado: lo volveremos a hacer
Por lo demás: ¿qué tiene que ver el derecho europeo con los problemas de un país miembro que se enfrenta a separatistas? Que cada palo aguante su vela. Por supuesto que una ley de amnistía es tan europea como su contraria.
Ahora bien, el trasfondo de la sentencia TJUE es mucho más preocupante porque va mucho más allá. Empecemos por el final: la salvación de España no vendrá de una Europa masonizada y el Tribunal de Luxemnburgo apesta a los Hijos de la Viuda, su sentencia sobre la Ley de Amnistía del amigo Pedro, más que ninguna otra cosa.
La sentencia del Tribunal europeo (TJUE), es un ejemplo prístino del deísmo de las logias: lo justo no importa, sólo importa lo posible. La masonería no se caracteriza por su inmoralidad sino por su amoralidad... que es peor.
Dice el Tribunal Europeo que la amnistía de Sánchez ha contribuido a la reconciliación entre españoles... ¿en serio? Sánchez no ha solucionado el 'problema catalán', lo ha enquistado. Ya saben: lo volveremos a hacer.
El pensamiento masónico es que el fin justifica los medios y que, para no llegar a las manos, hay que aceptarlo todo, incluida la injusticia. No hacemos lo que debemos sino lo que podemos.
A partir de ahí, se inicia la senda satánica... por la que ahora anda Europa. Porque la amoralidad no resiste mucho tiempo. El hombre es un ser moral -o inmoral-, por naturaleza y cuando el relativismo le cansa, se vuelve satánico, busca el mal.
El pensamiento masónico es que el fin justifica los medios y que, para no llegar a las manos hay que aceptarlo todo, incluida la injusticia. A partir de ahí, se inicia la senda satánica... por la que ahora anda Europa
No me preocupa la sentencia del TJUE sobre la ley de Amnistía española. Los becerros indepes volerán a intentar la independencia de Cataluña y volverán a fracasar, porque es imposible. Me preocupa más que acudamos a Europa para solucionar nuestros problemas internos y me preocupa que la solución europea resulte masónica: que importa lo que ocurra, que importan las ideas, qué importan los principios. Lo que importa es "quién manda".... y mandamos nosotros.