Navidades mágicas... ¡y un jamón de mono! No hay nada de mágico en el milagro de la Navidad. Ahora, ante la solemne llegada de sus Majestades Los Magos de Oriente, se repite lo de la magia.
Miren ustedes, no se lo digan a nadie, pero la magia no existe. Lo único que existe es la magia negra, que jamás crea nada: sólo destruye. Porque el mal no existe, sólo es la ausencia de bien. El Maligno, sin embargo, sí que existe, pero no crea nada, sólo destruye lo que crea el Bendito.
La única magia que existe en el mundo es la creación de la nada y la redención por muerte propia, no por asesinato. Pero no era magia, era poder de la Divinidad
La única magia que existe en el mundo es la creación de la nada y la redención por muerte propia, no por asesinato. Pero no era magia, era poder de la Divinidad.
También existen los milagros. Lógico: lo natural en Dios es que haga milagros, porque el milagro no es más que actuar en la naturaleza y el Creador es el sobrenatural que creó la naturaleza y al hombre
También existen los milagros. Lógico: lo natural en Dios es que haga milagros, porque el milagro no es más que actuar en la naturaleza y el Creador es el sobrenatural que creó la naturaleza y al hombre. Pero de magia, nada.
Conclusión: La magia blanca no existe. Lo único que existe es la magia negra, que jamás crea nada: sólo destruye. Porque el mal no existe, sólo es la ausencia de bien. El Maligno, sin embargo, sí que existe. Y la gracia de Dios, también, Como los Magos de Oriente que también existieron y existen, aunque no sabemos si fueron tres o más, ni de qué lugar de Oriente venían... sólo sabemos que les llamamos magos porque eran sabios.