Día tras día publicamos casos de okupación y mostramos la caradura y la impunidad de los 'vulnerables' protegidos por el Gobierno, que carga a los ciudadanos con la responsabilidad de mantener a los que no pueden acceder a una vivienda por su gran Ley de Vivienda. Y como era de esperar, los españoles empiezan a cansarse. Lo vemos con las medidas a la desesperada que están llevando a cabo ciudadanos: desde tapiar puertas, a demoler la vivienda aprovechando una salida del okupa o tomar el Pleno de un Ayuntamiento.
Un nuevo caso lo cuenta La Nueva España desde Pelúgano, Asturias, una pequeña localidad del concejo de Aller. Según relatan los vecinos, detectaron que una persona había ido a una propiedad de la zona acompañada de un agente inmobiliario.
Unos días después, esa misma persona regresó sola a la vivienda, lo que derivó en un intento de okupación evitado gracias a la organización vecinal. Al principio, este grupo de vecinos vieron al okupa dentro de la vivienda, no disponían de más información, por lo que saludaron pensando que definitivamente había adquirido la propiedad.
Pero al volver a pasar se percataron de que la puerta presentaba signos de haber sido forzada. Ante la sospecha, avisaron al dueño del inmueble, quien se personó en el lugar con los agentes de la Guardia Civil. El okupa se enteró y desapareció, por lo que los agentes ayudaron a cerrar y asegurar la entrada.
La cosa no acabó ahí, ese mismo día los vecinos volvieron a ver al okupa, llegando a la vivienda con otra persona, por lo que decidieron movilizarse para impedir el acceso, avisando también a las autoridades.
El acompañante del okupa llegó a reconocer a la Guardia Civil que el okupa le había ofrecido una habitación en alquiler, lo que hizo confirmar las intenciones de okupación. La asociación vecinal de Pelúgano destacó posteriormente la actitud solidaria de los habitantes, calificando su actuación como un ejemplo de compromiso comunitario.