Una semana más, Hispanidad realiza una crónica recogiendo las últimas informaciones sobre la persecución -incluso genocidio- contra los cristianos, una realidad silenciada en muchos medios y en muchos gobiernos occidentales.

Esta semana empezamos en la República Democrática del Congo donde, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), "los conflictos armados están impulsados por numerosos grupos rebeldes, entre ellos milicias islamistas, lo que contribuye a graves violaciones de los derechos humanos fundamentales, incluida la libertad religiosa". "Este entorno socava gravemente la libertad religiosa en todo el país. Además de la inestabilidad generalizada, los militantes islamistas de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) han llevado a cabo brutales ataques dirigidos específicamente contra las comunidades cristianas, que han provocado asesinatos, secuestros y destrucción de lugares de culto. Dado que la violencia persiste y la protección del Estado sigue siendo débil o inexistente en muchas zonas, las perspectivas para la libertad religiosa en la República Democrática del Congo parecen cada vez más sombrías". 

En ese contexto, unos 60 cristianos fueron asesinados por yihadistas del Estado Islámico en la aldea de Bafwakoa, situada en el territorio de Mambasa, en la región de Ituri, al noreste del país, informa Evangélico Digital

Los terroristas entraron en la población de noche y comenzaron a asesinar, destruir y quemar todo lo que pudieron, que es el modo de proceder habitual de estos musulmanes salvajes. 

El Gobierno congoleño ha condenado la matanza y ha desplegado fuerzas militares en la zona, que para los habitantes de llegan “siempre tarde y mal”. Pero vuelve a llamar la atención el silencio de Occidente ante lo que está ocurriendo en África contra los cristianos.  

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No vamos a Mozambique donde, como ha recogido Hispanidad en alguna ocasión, los cristianos, desde el año 2017, están siendo perseguidos por grupos radicales musulmanes y yihadistas vinculados al Estado Islámico, con la intención de implantar la sharia (conjunto de leyes islámicas). 

En esa persecución, también silenciada por la mayoría de medios y dirigentes occidentales, los cristianos han sufrido asesinatos, además de secuestros, violencia sexual y reclutamiento forzado. 

Según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), en Mozambique "las perspectivas para la libertad religiosa siguen siendo muy negativas. El período que se estudia en este informe, en particular el año 2024, se caracterizó por un fuerte aumento de la violencia anticristiana, con ataques sistemáticos contra iglesias, símbolos religiosos y comunidades religiosas, sobre todo en la provincia de Cabo Delgado. La inestabilidad política generalizada socavó aún más la protección de los grupos religiosos. Las elecciones generales de 2024 se vieron empañadas por denuncias de fraude, violencia política y asesinatos selectivos de figuras de la oposición, tal y como denunció la Conferencia Episcopal Católica. La represión de las protestas pacíficas y la desconfianza generalizada de la población en las instituciones estatales han erosionado aún más el estado de derecho y profundizado las divisiones sociales. En un contexto de expansión de la influencia yihadista, y de agitación política y debilidad de la autoridad estatal en gran parte del norte, el entorno para los derechos humanos y la libertad religiosa sigue estando profundamente comprometido”.

En ese contexto, islamistas yihadistas atacaron la parroquia de San Luis María Grignion de Montfort, en Minhoene, en la región de Cabo Delgado, al norte del país, según informa Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN)

Los salvajes entraron en el templo y lo destruyeron e incendiaron todo. “Fue una escena de terror. Viviendas, infraestructuras, todo ha quedado destruido, y la histórica parroquia reducida a escombros. Los civiles fueron capturados y obligados a ver y escuchar discursos de odio”, explica el obispo de Pemba, Mons. António Juliasse, en un mensaje a ACN.

“Los misioneros están a salvo, pero la comunidad sigue en shock incluso después de que los atacantes abandonaran el lugar al anochecer”. “Pedimos atención y solidaridad para las víctimas de Meza. Desde hace nueve años vemos a los insurgentes quemar capillas e iglesias en la diócesis de Pemba. ¡Pero la fe del pueblo de Dios nunca arderá, cada día se reconstruye!”, añade el obispo. 

Por su parte, el arzobispo de Nampula, Mons. Inácio Saure, que también es presidente de la Conferencia Episcopal de Mozambique, declaró a ACN : “Pedimos que cesen la destrucción y las muertes. Que cesen las incitaciones al odio contra los cristianos, y pido que tampoco demos lugar a la islamofobia, porque los musulmanes no son nuestros enemigos, son nuestros hermanos queridos”.