Esto fue lo que les dijo el Papa León XIV a los seminaristas de las diócesis españolas de Alcalá, Toledo, Cartagena y del Seminario Interdiocesano de Cataluña, el pasado sábado 28. Merece la pena leer la alocución completa del Pontífice, pero también reparar en otra idea de Robert Prevost: "Nada sería más peligroso que acostumbrarse a las cosas de Dios sin vivir de Dios".
Por no citar esta otra referencia. "Se dice que los árboles 'mueren de pie': permanecen erguidos, conservan la apariencia, pero por dentro ya están secos. Algo semejante puede ocurrir en la vida del seminario o de un seminarista -y más tarde en la vida de un sacerdote- cuando se confunde la fecundidad con la intensidad de las actividades".
Ideas que no hace falta explicar ni comentar: se ilustran por sí solas.
Sólo añadir que, en España, en 1968 había 7.000 seminaristas y en el año 2000 la cifra se había reducido a 1.500 y ahora hay 1.000. Y esperemos que de los 15.000 sacerdotes seculares que hay hoy en España no haya muchos árboles... muertos de pie.