Días atrás publicábamos una pequeña joya emitida en Religión en Libertad, donde un sacerdote indio, que no hindú, explicaba, con meridiana claridad, por qué un cristiano debe mantenerse alejado del yoga y por qué el yoga se opone al Cristianismo. Del Reiki mejor no hablar, pero el yoga goza de mucha mejor imagen en Occidente y, por lo tanto, debe advertirse con más insistencia.

Pues bien, los jesuitas ha permitido que, nada menos que en el Castillo de Javier, en Navarra -sí el de San Francisco Javier, apóstol de la India, para mayor confusión- se celebre un congreso ibérico de Yoga. Supongo que lo llamarán inculturación, o alguna palabra semejante.

Alex Navajas lo explica muy bien: congreso sobre Yoga para el que los jesuitas ceden nada menos que el Castillo de Javier, en Navarra. Allí, Krishna, el pastorcito de semblante azul que toca la flauta, para algunos el gran dios del hinduismo, que como tiene unos cuantos millones de dioses, aparece retratado junto a Jesucristo portador del agua de la vida

Por cierto, todo esto no es una opinión mía: es doctrina de la Iglesia

Y ahora sólo me queda añadir: ¿quién nos librará de los jesuitas? Durante los últimos 500 años ha sido la orden más importante del Cristianismo. Desde hace 500 años, van dando tumbos, de mal en peor y, con algunas excepciones la Compañía de San Ignacio de Loyola se ha convertido en un verdadero fardo para la Iglesia. Actualmente es un peso muerto que, encima, no deja de dar la lata.