Una vez más, tenemos que preguntarnos qué está pasando en esta sociedad y con los menores.
Tres detenidos por agentes del Grupo de Menores de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Valencia: dos chicos de 14 años y otro joven de 15. El cuarto implicado en los hechos, hermano de uno de los supuestos autores de la violación, tiene solo 13 años y, por tanto, es inimputable.
Los tres arrestados están acusados de un delito de agresión sexual con penetración y otro contra la intimidad y de revelación de secretos, precisamente por la difusión posterior de las imágenes de la agresión sexual que ellos mismos hicieron.
No son menores, son CRIMINALES. pic.twitter.com/QcDo86FOZq
— Willy Tolerdo (@WillyTolerdoo) February 26, 2026
Según avanzó ayer Las Provincias, uno de los arrestados alegó que las relaciones con la chica fueron consentidas, mientras que los otros señalados aseguraron haber mantenido sexo con ella anteriormente. No obstante, en su declaración, la víctima expuso que solo quería mantener relaciones con uno de los chicos, aunque luego fue forzada por los compañeros y obligada a mantener relaciones con todos.
Fueron los vídeos grabados de la presunta violación por parte de sus autores los que permitieron destapar el caso e identificar a los implicados. Los detenidos no solo agredieron a su compañera de instituto, sino que grabaron la escena con sus teléfonos móviles y luego difundieron las imágenes sin su consentimiento.
Lo hicieron, además, entre amigos y compañeros del instituto en el que estudian tanto ellos como la víctima. Fue un estudiante de otro curso el que denunció la difusión de las imágenes a la dirección del centro, que pudo así alertar a la víctima.
Los tres jóvenes han quedado en libertad vigilada y se les ha impuesto la prohibición de comunicarse con la víctima, a la que tampoco pueden acercarse a menos de 50 metros.
La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, confirmó que el caso está en manos de la Fiscalía de Menores y bajo secreto de sumario. No obstante, hizo un llamamiento a proteger a los menores de unos entornos digitales que pueden ser "extremadamente peligrosos y dañinos".