Un grupo de chavales contactó con Izan para quedar y, tras fingir que eran sus amigos, le agredieron, humillaron y grabaron todo, para después subirlo a las redes sociales.

Los jóvenes comenzaron a agredir a Izan, que tiene un 45% de discapacidad. Entre golpes, insultos y vejaciones, uno de ellos sacaba el móvil y grababa la escena para subirla a redes.

Según nos cuenta Izan, uno de los agresores ha estado en su casa durmiendo y comiendo y no entiende cuánto tiempo lleva fingiendo. "Habíamos ido un montón de veces a la piscina, habían estado en mi casa, yo en la suya...".

La familia de Izan exige justicia para todos. Para el joven, unas disculpas ya no son suficientes tras el trauma que le ha generado esta agresión.

Es una pregunta recurrente para Hispanidad, cuando toca tratar temas como este. Y también empieza a ser recurrente plantearse, si estos chavales son capaces de obrar así, ¿acaso aún siendo menores no son conscientes de sus actos? ¿Habría que reformar la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, para rebajar la edad penal y sancionar con más firmeza y eficacia los delitos cometidos por menores?

Hasta ahora, varios países han ajustado sus leyes para endurecer la responsabilidad penal de los menores, siendo Suecia un caso reciente al reducir la edad de responsabilidad penal de 15 a 13 años. Otros ejemplos incluyen a Argentina, que ha bajado de 16 a 14 años la edad de imputabilidad para delitos penales, Dinamarca, que bajó la edad a 14 años en 2010, e Irlanda, que permite procesar menores desde los 10 años, en casos graves.