El petróleo está a 100 dólares y amenaza con subir. Esto del precio del petróleo sobre todo medido en precio Brent, tiene poco que ver con la realidad y, además, Ormuz es la causa pero no la culpable del encarecimiento de la gasolina. Lo que hace subir la gasolina es la especulación en los mercados de crudo, amante de una hipótesis de futuro que puede cumplirse, o no cumplirse. 

Sí, pero es que, aunque se llegue a un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán tardaremos meses en volver a la situación prebélica. Claro, pero no por la guerra sino por la especulación rampante del mercado del crudo. El precio no bajará cuando se abra Ormuz, sino cuando los que han comprado más caro dejen de vender más caro.

Es más, lo que hay que aclarar es que Trump no ha fracasado por haber empezado la guerra de Irán sino por no haber vencido a los ayatolás. Lo peor no fue iniciar la guerra -aunque las guerras nunca deben iniciarse, deben ser siempre defensivas- lo malo es no haber liberado a los iraníes del régimen fanático de los ayatolás. Ese es el fracaso de Trump.

Por lo demás, el bloqueo de Omán por la marina norteamericana, ahora mismo, es lo correcto. Si Teherán pretende establecer un peaje mundial del crudo porque controla el Estrecho de Ormuz, es decir, bloquear la salida del Golfo Pérsico, Donald Trump ha decidido bloquear la entrada desde el Índico: tú no dejas salir mis barcos y yo no dejo salir a los tuyos ni a los de tus amigos: China e India, principalmente... y a ver quién aguanta más.

Pero insisto: para este bloqueo mutuo no hacía falta una guerra, para liberar a los ayatolás, sí.

Es una forma más de aplicar la ecuación económica de nuestro tiempo, que sigue siendo la misma: o ecología o economía. El mundo debe elegir la segunda. Esto es, debe elegir la energía nuclear

A partir de ahora, y gracias a esa especulación capitalista galopante sobre el precio del crudo, la humanidad tendrá que elegir cómo no depender tanto de los hidrocarburos, aunque antes debe quedar claro que se tirará mucho tiempo dependiendo del petróleo. Ahora bien, el cambio puede ir hacia la ruina de las renovables, cuyo coste prohibido nos condena a la pobreza y cuya potencia para alimentar una economía es mínima y no sostenible en el tiempo, o por la energía nuclear, que no contamina, o no más que la hidráulica, la eólica o la solar, y que, atención, sí es energía intensiva. Lo es la de fisión y no digamos nada si investigásemos más en fusión nuclear, que es lo que hemos dejado de hacer durante los últimos 50 años.

Es una forma más de aplicar la ecuación económica de nuestro tiempo, que sigue siendo la misma: o ecología o economía. El mundo debe elegir la segunda. Esto es, debe elegir la energía nuclear, que es la que mejor puede igualar a ricos y pobres.