Les informamos la semana pasada de los problemas y las zancadillas que la Delegación del Gobierno de Madrid, regida por el peligroso socialista Francisco Martín, estaba poniendo a la Plataforma Sí a la Vida, con cambios de fecha, recortando camino e poniéndole todos los problemas posibles.  

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Pese a los intentos de sabotaje, los españoles no dudaron en lanzarse a la calle el domingo para decir Sí a la Vida. Alicia Latorre, coordinadora de la plataforma Sí a la Vida ha destacado: "Este es uno de los días más importantes del año, en el que personas y asociaciones que a diario trabajan al servicio de la vida y dignidad de todo ser humano, nos unimos bajo un mismo lema y color, para decir un esperanzador Sí a la vida, para mostrar públicamente nuestro compromiso. Las experiencias que escuchamos, el ambiente y hasta el más mínimo detalle, nos muestran una realidad preciosa, muy desconocida y silenciada que debe salir a la luz porque es esperanzadora y hace mucho bien”. 

La cabecera de la Marcha, presidida por representantes de algunas de las organizaciones que integran la Plataforma Sí la Vida, ha recorrido el centro de Madrid seguida por miles de personas, desde la calle Serrano con Ortega y Gasset hasta el Paseo de la Castellana nº1, un recorrido corto, por obligación, pero engrandecido por los miles de personas que lo han recorrido­. Delante de la cabecera, un camión con música organizado por voluntarios ha ambientado la Marcha hasta llegar al escenario sobre el que se ha realizado el acto final.

Sobre el escenario ha tenido lugar la lectura del Manifiesto Sí a la Vida y Lucia, de @Familiatorrespascual ha cantado el Himno que Viva la Vida, momento especial tras el cuál ha salido al escenario Kevin, un joven que perdió el sentido de su vida y al que el amor le devolvió las ganas de volver a vivir. Junto a Marcel García ha contado como consiguió recuperar la esperanza tras pensar seriamente en el suicidio, una situación a la que se enfrentan miles de jóvenes en España y, mayoritariamente los hombres. “Todo me parecía insignificante. No tenía nada a lo que agarrarme, nada que me ofreciera sentido o esperanza. Mirara donde mirara, no veía otra opción que aquella”. Explicó también que “Empecé a entender la vida desde la idea de que no somos simplemente dueños absolutos de nuestra existencia, sino que hay algo más profundo que la sostiene. Para mí, esa confianza significa creer que no estoy solo, incluso en los momentos en los que no soy capaz de sostenerme a mí mismo. Que puede haber una mano tendida incluso cuando yo no soy capaz de tender la mía. En mi caso, lo llamo Dios”.

Asimismo, lanzó un mensaje: “Yo también estuve en ese lugar, donde la vida parecía demasiado pesada y donde desaparecer parecía una opción razonable. Sin embargo, desde ese mismo lugar puede empezar un cambio que uno todavía no es capaz de imaginar. Y si hay algo que he aprendido, es que incluso en los momentos más oscuros puede empezar a aparecer una luz, muy pequeña al principio, pero suficiente para no rendirse. Y a veces, solo hace falta no soltar del todo ese hilo”.
 
Además, Sintia, contó las presiones que recibió para abortar a su hija con Síndrome de Down: “Me dieron los resultados a mí sola, sin ningún familiar ni amiga, éramos mi bebé y yo, con el médico. Me dijo que la bebé venía con muchos problemas, que mi embarazo no pintaba nada bien, que mi hija no iba a poder andar, que iba a ser una carga, que quién la iba a cuidar, si yo tenía que trabajar, que no había guarderías para niños así, que no tenía sentido seguir con el embarazo, que yo, con 29 años, era joven y podía tener más hijos, que, a las 32 semanas de embarazo, aún estaba a tiempo de abortar”. Sintia subió al escenario con su hija Emile y acompañado de Pablo SIegrist, Director General de la Fundación Jérôme Lejeune en España, que explicó: “Se estima que más del 95% de los embarazos diagnosticados con síndrome de Down terminan en aborto en nuestro país. Creemos que detrás de esta realidad existe una forma silenciosa de eugenesia, una presión cultural y médica que muchas familias sienten cuando reciben el diagnóstico de una discapacidad en el embarazo”. También destacó que “muchas veces el problema no empieza en el diagnóstico, sino en la forma de comunicarlo y acompañarlo”. Siegrist también señaló: “Las madres y las familias necesitan información, tiempo, apoyo, recursos y una mirada médica verdaderamente humana. Una mirada que no reduzca a una persona a una alteración genética. Una mirada que sepa decir: tu hijo tiene dignidad, tiene valor y merece ser acogido. Porque el verdadero progreso humano y médico no consiste en eliminar al paciente, sino en cuidar de él”. 
 
La última en subir al escenario fue Miriam, una madre que a diferencia de Sintia, ante los diagnósticos prenatales de hidrocefalia y Síndrome de Down cedió a las recomendaciones de los médicos y abortó a sus dos hijos, el primero en casi el 8 mes de embarazo y el segundo de casi 5 meses, en éste último, cuando fue a recoger los informes le comunicaron que los análisis estaban contaminados, pero ya había abortado. En su tercer embarazo, abocado en acabar en aborto, conoció a Rescatadores Juan Pablo II – Asociación más Futuro- y decidió ir a verlos porque se encontraba muy mal emocionalmente. Gracias al acompañamiento y apoyo que está recibiendo, Miriam ha subido al escenario embarazada de 3 meses enviando un mensaje de esperanza a las madres que pasan por su situación y reclamando a la Sanidad una mirada más humana, de acompañamiento y apoyo.
 
El acto culminó con uno de los momentos más emotivos, el minuto de silencio por los niños no nacidos, las victimas del aborto y cultura de la muerte. Y Lucía Torres Pascual cantó una canción dedicada a las madres. La celebración culminó con un concierto del grupo Green Velvet para celebrar la vida.