Salmo 126: "La herencia que da el Señor son los hijos; su salario, el fruto del vientre:
Son saetas en manos de un guerrero,
los hijos de la juventud".
El mejor analista demográfico español es Alejandro Macarrón. Miguel Platón es un periodista listísimo además de un cachondo mental de grandes dimensiones. Ambos han escrito Los últimos españoles, subtitulado El suicidio demográfico de una nación.
Más que un libro es una enciclopedia de consulta, pero eso no es óbice para que presente una tesis indubitable: España pierde vida porque ha perdido vitalidad.
Esta generación ha olvidado, tras dos milenios de historia, una idea madre, ya anclada en el Antiguo Testamento, de la civilización cristiana: nuestra mayor riqueza son nuestros hijos.
Por contra, ahora, en nuestra sociedad del siglo XXI, impera la idea opuesta: los hijos son una molestia y quien quiera un amigo que se compre un perro... pero ignoran que ni el amor ni la amistad pueden comprarse, porque no estriban en recibir, sino en dar.
Además, el perro no te va a pagar la pensión.