Habíamos escuchado a Sánchez decir que la okupación es un bulo, o la ministra de Vivienda decir que es más fácil que te roben el móvil que te okupen la casa y al ministro de Interior asegurar que no es que bajes a por el pan y te encuentres la casa okupada. También a Yolandísima. Sin olvidar a la coordinadora general de Sumar, Lara Hernández, quien defendía hace unos días que los okupas "no existen" y que la inquiocupación es un "relato" que, a su juicio, introduce la ultraderecha en su "batalla cultural".
Y con su historia bien montada, llega Bruselas y les desmonta la teoría. ¿Recuerdan cuando Pedro Sánchez puso rumbo a Bruselas para pedir "a los líderes europeos más ambición ante un problema que afecta a toda Europa: la vivienda"? ¿Y cuáles fueron sus soluciones? "Más medidas para frenar la especulación, gestionar las zonas tensionadas y un paquete de financiación para impulsar más vivienda", traducimos: más impuestos, más intervencionismo y un poco de construcción, -pagada por Europa, eso sí-, que él tiene que invertir en otras cosas.
Pues bien, el Parlamento Europeo ha emitido su informe y no ha hecho ni caso a las propuestas de Sánchez, es más, ha dicho todo lo contratrio. Primero, identifica la okupación como un problema que afecta a "toda Europa", por lo que pide que los Estados "protejan el derecho fundamental a la propiedad, y adopten medidas más estrictas para salvaguardar a los propietarios, garantizando mecanismos jurídicos rápidos y eficaces para la recuperación de la propiedad".
"En particular protegiendo a los pequeños propietarios que dependen de los ingresos por alquiler como medio de vida, como los pensionistas", añade el Europarlamento. Asimismo, condena "enérgicamente el fenómeno de la ocupación ilegal de propiedades privadas y públicas", y exige "un mejor uso de las herramientas de Europol cuando se sospeche que la delincuencia organizada está involucrada".
Además, el informe pone el foco en la "insuficiencia de viviendas", que en su opinión es la causa principal de la crisis inmobiliaria, y señala como medidas la "simplificación" para "racionalizar el complejo conjunto de normas que actualmente ralentizan la construcción y la renovación de viviendas en toda Europa". También una "agilización de los permisos" y que se "revisen las normas de zonificación del suelo y reclasifiquen los terrenos preparados para infraestructuras con vistas a su desarrollo inmediato".
Y ojo, porque llega otra 'guantá sin manos' de Bruselas: "En determinados Estados miembros", expone, "la vivienda puede estar sujeta a una fiscalidad excesiva para los hogares, con un tipo impositivo marginal efectivo sobre la vivienda en propiedad que alcanza hasta el 30%". A ojos del Parlamento, esto "reduce los incentivos para la inversión privada en vivienda". "Una fiscalidad tan elevada disuade especialmente a los familias jóvenes de comprar su primera vivienda, lo que agrava aún más los retos demográficos. Unos incentivos fiscales equilibrados, como la reducción de impuestos para la compra de primera vivienda, podrían contribuir a mejorar la asequibilidad de la vivienda"... Pedro, ¿estás ahí?