Ahora que ya ha terminado su representación, puedo hablar sin que me acusen de atentar contra el trabajo de los profesionales. Hablo de Fueteovejuna, una de las últimas adaptaciones de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC).

Lo mejor es que lo vean, que un visionado es resumen más cierto que cualquiera que yo pueda explicar. Contemplen este vídeo promocional que en su momento se publicó en la web de la CNTC sobre dicha obra.

 

 

La degeneración de la CNTC comenzó con Elena Pimenta pero está siendo superada con creces.

Señor Feijóo: medida de política cultural para un nuevo gobierno: despedir a todo el personal de la CNTC, sobre todo a los 'versionistas'... y recuperar el teatro clásico español

Empecemos por el final: señores, nos han robado a Lope de Vega. La versión de Fuenteovejuna, por la precitada y estatal Compañía Nacional de Teatro Clásico, supone una vulgaridad de grueso calibre y un insulto al Fénix de los Ingenios. Vamos, que si el bueno de Lope se levanta de la tumba y observa esto, les corre a boinazos por todo el barrio de las Letras.

Señor Feijóo: ahí tiene una medida de política cultural para un nuevo gobierno: despedir a todo el personal de la CNTC, sobre todo a los 'versionistas'... y recuperar el teatro clásico español de una vez por todas.

Porque a este paso, tendremos que acceder al teatro clásico español, la joya más grande de nuestro Siglo de Oro, en libros (y esperemos que sin versionar).

El robo del teatro actual, el medio cultural más influyente de la historia, estriba en que nuestros intelectuales de hoy creen ser más listos que Lope, Calderón, Tirso o Quevedo, y claro...

El teatro ha sido y es, ante todo, un juicio de valor sobre lo que está bien y lo que está mal, pero para eso hay que pensar, que no es otra cosa que formular juicios de valor razonados, dar criterio, pero claro, para dar criterio primero hay que tener criterio

También me pregunto: ¿Y por qué se refugian en el sexo, en la procacidad, en la exageración sentimental y en la vulgaridad para travestir a los clásicos? Pues, porque no se les ocurre otra cosa. Por ejemplo, no se les ocurre criticar al poder, a cualquier poder, y mucho menos, lo más osado, criticar los defectos del pueblo, que también los tiene. 

El teatro ha sido y es, ante todo, un juicio de valor sobre lo que está bien y lo que está mal. Pero para eso hay que pensar, que no es otra cosa que formular juicios de valor razonados, dar criterio. Pero claro, para dar criterio primero hay que tener criterio.