Ocurrió en MadridEl asalto lo sufrió una de esas poco atractivas iglesias-barracón que desgraciadamente empiezan a sobreabundar en la capital de España. Eso sí, con un nombre insigne: Santa Margarita María de Alacoque, la santa francesa del Sagrado Corazón de Jesús, mucho más que una devoción, pues constituye una de las columnas teológicas de la Iglesia, directamente relacionada con la infancia espiritual y con la misericordia de Dios. 

Nuestro templo es más bien un almacén pero los vándalos entraron en él, rompieron el sagrario y no perpetraron el sacrilegio... porque el Santísimo no estaba. No había culto durante le mes de agosto y se había retirado la Reserva... ¡laus Deo!

Sí, hubo fortuna pero esto no quita que hay que poner veto, y de forma urgente, a estos sagrarios abandonados. Porque el cura vive en otro sitio y no en la propia parroquia, porque la iglesia sólo se utiliza una vez por semana, por lo que sea... el caso es que muchos sagrarios, es decir, el Santísimo Sacramento, está sólo en muchos de nuestros sagrarios... ¡y eso no puede ser!

Es urgente que la autoridad eclesiástica, episcopal y vaticana, dicte sentencia sobre este asunto: ni un sagrario, en ningún momento, sin compañía humana... que es tanto como decir sin protección, porque Dios se ha anonadado tanto que se ha puesto en nuestras manos. 

A cambio, lo menos que podemos hacer es protegerle y, si fuera necesario, dar la vida por él como él la dio por nosotros... que es precisamente lo que celebramos en cada eucaristía: el sacrificio de Dios.