Según la última Estadística de la Renta de la Población Navarra, del Instituto Navarro de Estadística (NASTAT), la Comunidad Foral presenta el menor riesgo de pobreza desde 2019, con una subida del 22,8% en los ingresos anuales de los hogares. En concreto, los hogares de la Comunidad Foral alcanzaron unos ingresos netos medios anuales de 45.453 euros en 2024, frente a los 37.010 euros registrados seis ejercicios antes.
El gobierno foral presume de estos datos y la consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu, los ha usado para declarar que «se vuelve a demostrar que la desigualdad y la pobreza mejoran cuando existen gobiernos comprometidos con una agenda social fuerte y transformadora». El problema es que -analiza Navarra Confidencial- pertenece a un pasado cada vez más lejano aquella época en que los datos triunfalistas podían colar más o menos, cuando el contraste con lo que todo el mundo podía ver en la calle, o sufrir en propias carnes, no era tan evidente como en estos momentos.
Así, el porcentaje de personas en Navarra por debajo del umbral de riesgo de pobreza es del 15,8% para las de nacionalidad española, pero las propias cifras del NASTAT indican que este porcentaje asciende al 35,7% para las personas no españolas con nacionalidad de la Unión Europea, y se dispara hasta un llamativo 65,7% para las personas extranjeras que no provienen de la UE. Es decir, existe un claro vínculo entre inmigración y pobreza.
Señala Navarra Confidencial que Pamplona se ha llenado de personas, prácticamente todas inmigrantes, que deambulan por la calle de madrugada un día laboral cualquiera sin aparente oficio ni beneficio. La mayor parte de estas personas se encuentran en situación irregular, sin papeles y en un limbo invisible a la realidad virtual de las estadísticas del gobierno. La ciudad también se ha llenado de campamentos y asentamientos ilegales en los que la gente, una vez más inmigrante y estadísticamente invisible, malvive en condiciones extremas. Inmigrantes sin techo también okupan todo tipo de edificios abandonados y bajeras en busca de refugio. Naturalmente la pobreza y la inseguridad van de la mano en todas las zonas donde más se concentran estos fenómenos.
Atrás quedan los tiempos en el que el alcalde bilduetarra de la capital navarra, Joseba Asiron, afirmó que acabaría con el problema de los 'sin techo' en un par de días.